El otro día, mientras contaba la experiencia de Charles Joughin, el pastelero del Titanic que gracias a su consumo de alcohol logró sobrevivir flotando en las gélidas aguas del Atlántico, dije que su personaje aparecía muy brevemente en Titanic (y también en La última noche del Titanic [The Longest Night]).
La reportera me contestó que no se acordaba muy bien, pues había visto Titanic cuando estaba en octavo grado. Me dejó las venas más heladas que los icebergs que flotaban alrededor del famoso buque. No hay nada como que la edad de uno quede en evidencia.
Iba a hablar de eso y cómo me alegró el gorila de un bar del Soho la vida hace un par de semanas al pedir un comprobante de edad, pero creo que lo sucedido con Joughin es más interesante.
Charles Joughin era un pastelero a bordo del buque y la noche de su hundimiento subió inmediatamente a liderar las labores de embarcar a los pasajeros en los botes salvavidas. Le tocó uno de los primeros botes y testificó que tuvo que arrastrar a varias mujeres a montarse en ellos, pues durante una hora pocos fuera de la tripulación se creían que el barco se iba a hundir.
Anuqe a Joughin le correspondía montarse en el bote, optó por no hacerlo y auxilió en otras labores hasta el final. Al igual que los ficcionales Jack y Rose, se tiró al agua cuando la popa estaba a punto de hundirse. Lo curioso de Joughin es que sobrevivió en el agua durante más de tres horas mientras centenares de personas perecieron. Cuando Harold Lowe volvió a rescatar a gente, Joughin fue uno de los cuatro vivos que encontró. Aún así, Joughin siguió flotando, asido a uno bote volcado, hasta que llegaron los rescatistas del Carpathia.
Durante las audiencias de indagación, Joughin testificó que había bebido «algo» antes de tirarse a las gélidas aguas, y desde entonces muchos suponen que ese algo de alcohol en realidad fue bastante y el catalizador que le hizo sobrevivir el frío. Entre ellos, ambos directores de las películas que menciono arriba.
La reportera me contestó que no se acordaba muy bien, pues había visto Titanic cuando estaba en octavo grado. Me dejó las venas más heladas que los icebergs que flotaban alrededor del famoso buque. No hay nada como que la edad de uno quede en evidencia.
Iba a hablar de eso y cómo me alegró el gorila de un bar del Soho la vida hace un par de semanas al pedir un comprobante de edad, pero creo que lo sucedido con Joughin es más interesante.
Charles Joughin era un pastelero a bordo del buque y la noche de su hundimiento subió inmediatamente a liderar las labores de embarcar a los pasajeros en los botes salvavidas. Le tocó uno de los primeros botes y testificó que tuvo que arrastrar a varias mujeres a montarse en ellos, pues durante una hora pocos fuera de la tripulación se creían que el barco se iba a hundir.
Anuqe a Joughin le correspondía montarse en el bote, optó por no hacerlo y auxilió en otras labores hasta el final. Al igual que los ficcionales Jack y Rose, se tiró al agua cuando la popa estaba a punto de hundirse. Lo curioso de Joughin es que sobrevivió en el agua durante más de tres horas mientras centenares de personas perecieron. Cuando Harold Lowe volvió a rescatar a gente, Joughin fue uno de los cuatro vivos que encontró. Aún así, Joughin siguió flotando, asido a uno bote volcado, hasta que llegaron los rescatistas del Carpathia.
Durante las audiencias de indagación, Joughin testificó que había bebido «algo» antes de tirarse a las gélidas aguas, y desde entonces muchos suponen que ese algo de alcohol en realidad fue bastante y el catalizador que le hizo sobrevivir el frío. Entre ellos, ambos directores de las películas que menciono arriba.
