El otro día, en un breve de su sección gastronómica, el New York Times afirmaba que la famosa «olla venía de olla poderida, originaria de poder, que significa fuerza», decía texualmente la nota. Desconocía el cambio del vocablo, aunque me sorprendió un poco que no mencionara la nota que el nombre verdadero es olla podrida, un muy tradicional plato burgalés.
Pero luego en un blog de lingüística, veo que un lector se puso en contacto con el diario para ver qué había pasado. La reportera, según ese blog, le dijo que aunque ella y sus editores eran conscientes del verdadero nombre y etimología de la olla podrida, pensaron que sus exquisitos lectores se alterarían un poco al conocer el significado literal de olla podrida, y zas, se inventaron la etimología y cambiaron un «poquito» el nombre del plato.
Le he puesto un correo a la reportera, pero hasta ahora nada. Nuestra lengua es famosa por suavizar vocablos (un barrio de Madrid se llamaba la Daganzuela, en honor a la hija de un nativo del pueblo de Daganzo, pero se convirtió en Arganzuela), pero poder y pudrir vienen de dos palabras latinas bastante distintas. He visto la teoría etimológica en Wikipedia, pero no me parece muy factible. Está más aceptado que las tropas napoleónicas le tomaron gusto al plato y que de ahí viene popurrí. Curioso viaje de las palabras.
Me pregunto qué hará el New York Times con los callos, la ropavieja, y con los tacos sudados y los tacos envenenados. Y hablando de delicias mexicanas, ¿qué nombre le pondrán a la celebérrima polla?
Pero luego en un blog de lingüística, veo que un lector se puso en contacto con el diario para ver qué había pasado. La reportera, según ese blog, le dijo que aunque ella y sus editores eran conscientes del verdadero nombre y etimología de la olla podrida, pensaron que sus exquisitos lectores se alterarían un poco al conocer el significado literal de olla podrida, y zas, se inventaron la etimología y cambiaron un «poquito» el nombre del plato.
Le he puesto un correo a la reportera, pero hasta ahora nada. Nuestra lengua es famosa por suavizar vocablos (un barrio de Madrid se llamaba la Daganzuela, en honor a la hija de un nativo del pueblo de Daganzo, pero se convirtió en Arganzuela), pero poder y pudrir vienen de dos palabras latinas bastante distintas. He visto la teoría etimológica en Wikipedia, pero no me parece muy factible. Está más aceptado que las tropas napoleónicas le tomaron gusto al plato y que de ahí viene popurrí. Curioso viaje de las palabras.
Me pregunto qué hará el New York Times con los callos, la ropavieja, y con los tacos sudados y los tacos envenenados. Y hablando de delicias mexicanas, ¿qué nombre le pondrán a la celebérrima polla?

Comentarios ( 2)
Yo creo que el cambio de nombre obedece a una razón de higiene. A ver en que guia turistica recomiendas a un anglo que se coma algo rotten
Por javier | 12 de Febrero 2008 a las 10:55 AM
Emilio : Te mando un escrito mío sobre el particular que publiqué hace tiempo en "etimologias.dechile.net" . Un cordial saludo. La expresión olla podrida se registra por primera vez en castellano, según el corpus del Corde, en un texto de 1540 : "ayuntan muchos pedacitos y huessos del puerco y echan, si ay, especias y huevos, haziéndolo muy relleno de cosas diversas para echarlo en una olla podrida y combidar a muchos." En francés el primer registro de pot-pourri data de 1564, en el quinto libro de François Rabelais (1494-1553)
En cuanto al comentario tan repetido de que en princpio olla podrida se llamaba olla poderida 'poderosa', en mi opinión, es una invención pseudoetimológica de cocineros. Es significativo que la primera mención de la expresión olla poderida es de finales del XIX. Además la palabra poderida nunca ha existido en castellano. El caso es un excelente ejemplo de la importancia de la fabulación a la hora de forjarse etimologías. Una interpretación del filólogo Sebastián de Covarrubias (1539-1613), es que la olla se llama podrida "en cuanto que se cuece muy despacio, que casi lo que tiene dentro viene a deshacerse".
Por otra parte, se suele aducir que el origen de este guiso podría ser la adafina, plato de los judíos españoles del siglo XV, que en el XVI se consumiría por los judíos conversos debido a que la abundancia de cerdo entre sus ingredientes, alejaría sospechas de los inquisidores.
- Gracias: Pedro Menoyo Bárcena
Por pedro menoyo | 29 de Marzo 2008 a las 01:07 PM