Juno es la anti-Expiación de este año. Mientras ésta es formal y sufre de achaques de gigantismo, Juno sólo quiere contar la historia de su protagonista, una adolescente resabia e irónica que se cree más lista que el hambre. La vida empieza a dar tortazos a la niña, demostrándole que es mucho más tonta de lo que cree.Amparándose en una banda sonora graciosilla y modesta, vemos cómo Juno desfila ante sus desafíos hasta que se da cuenta (por romanticismo o necesidad) que el amor siempre lo tenía delante.
Se puede decir que este género de amor y embarazo adolescente está más que cargado, pero lo que más agrada de Juno es cómo todos sus personajes son trazados con una brocha finísima y generosa.
Se aparta del maniqueísmo siempre tan presente en este tipo de películas para tratar con miel y dulce de leche a una chica tan avasallada por las circunstancias. Y la chica responde.
El guionista de Juno sabe que la magia de su película depende de que su abejita curiosa y desafortunada no deje de zumbar.
Su elenco, nada convencional, le da el perpetuum mobile necesario para lograrlo. Sin grandes miras o aspiraciones, logra su acometido de manera sencilla y sin muchos miramientos. Al ser tan buena película pequeña, es grande.
