Ha sido curioso ver cómo candidaturas de alto índice de octano como la de Rudy Giuliani y ahora la de Hillary Clinton (a fuego lento, eso sí) han naufragado.
Después de dos meses de primarias, Hillary Clinton se queda sin dinero. Tiene que conseguir un préstamo personal para pagar su campaña y ahora varios empleados anuncian que permanecerán en calidad de voluntarios sin salario. El calendario electoral ni le favorece ni le perjudica, pero sí le desangra. Hasta hace dos semanas era impensable que no permaneciera.
Por otra parte, salvo el ataque de prepotencia que tuvo brevemente en Nueva Hampshire, Barack Obama ha efectuado una campaña brillante y le sobra dinero. Parece mentira, pero salvo un desastre o error garrafal, la candidatura es suya.
Mientras, para contrastar los comentarios ingenuos pero tan amargos como siempre sobre los candidatos demócratas, los republicanos tienen a un trío ejemplar: un viejo que se ha vendido para conseguir votos cuya fórmula es la guerra eterna, un ex gobernador que cada vez se desdibuja de sus posturas anteriores para alimentar la base conservadora que odia a McCain, y un predicador que pide que la constitución se adapte a la Biblia.
Ese fenomenal tríptico representa al partido, que parece irremisiblemente dividido. Desde el cazurrismo insular debe ser fácil criticar, pero el que entienda inglés y oiga un discurso de Barack Obama sabe que el fenómeno puede tomar más alas aun de las que tiene.
Después de dos meses de primarias, Hillary Clinton se queda sin dinero. Tiene que conseguir un préstamo personal para pagar su campaña y ahora varios empleados anuncian que permanecerán en calidad de voluntarios sin salario. El calendario electoral ni le favorece ni le perjudica, pero sí le desangra. Hasta hace dos semanas era impensable que no permaneciera.
Por otra parte, salvo el ataque de prepotencia que tuvo brevemente en Nueva Hampshire, Barack Obama ha efectuado una campaña brillante y le sobra dinero. Parece mentira, pero salvo un desastre o error garrafal, la candidatura es suya.
Mientras, para contrastar los comentarios ingenuos pero tan amargos como siempre sobre los candidatos demócratas, los republicanos tienen a un trío ejemplar: un viejo que se ha vendido para conseguir votos cuya fórmula es la guerra eterna, un ex gobernador que cada vez se desdibuja de sus posturas anteriores para alimentar la base conservadora que odia a McCain, y un predicador que pide que la constitución se adapte a la Biblia.
Ese fenomenal tríptico representa al partido, que parece irremisiblemente dividido. Desde el cazurrismo insular debe ser fácil criticar, pero el que entienda inglés y oiga un discurso de Barack Obama sabe que el fenómeno puede tomar más alas aun de las que tiene.

Comentarios ( 2)
De los candidatos republicanos ya sabes lo que te esperas, pero los democratas defraudan sistematicamente a sus ansiosos y desesperados votantes. Al final son una mala caricatura de los republicanos. Un globo pinchado. Manda la pasta y es siempre conservadora.
Por javier | 7 de Febrero 2008 a las 10:36 AM
...gracias por poner tu opinión política en tu blog. la situación (real) me ha quedao mucho más clara q dp de oír todos los informativos de aquí.
saludos desde españa.
Por bichito de lú | 13 de Febrero 2008 a las 10:54 AM