Cuando ocurrieron los ataques terroristas del 11 de septiembre, se me ocurrió una idea para una novela: un hombre decide abandonar su familia aprovechando la confusión del atentado.
Como siempre, la real se anticipa a estas cosas y ayer un tribunal de Nueva York falló en el caso de Sneha Philip. La desaparecida era doctora, y aunque casada, tenía una vida nocturna bastante agitadita, al margen de su marido. Se solía personar en su apartamento de Battery City, pegado a la Zona Cero, a las 8 ó 9 de la mañana.
La noche del 10 de septiembre de 2001, Philip se fue de compras a los grandes almacenes de Century 21, frente a las Torres Gemelas. Nadie la volvió a ver, y aquí la historia toma un giro novelesco.
En 2004, justo antes de que se cumpliera el plazo para administrar los seguros, los forenses declararon que Philip había sido asesinada la noche del 10 de septiembre por algún desconocido (o desconocida), debido al tren de vida que llevaba.
El dictamen se lo sacaron de la manga. Obviamente denunciaba un homicidio que nadie presenció, con un móvil y autor desconocido y, por supuesto, sin cadáver. De hecho, aparte de cuando se fue de compras, nadie más volvió a ver a la doctora. Ni un solo testigo presencial apareció para declarar lo contrario, pero el instituto forense decidió montarse la película.
Un tribunal de primera instancia dio, sorprendentemente, la razón a los médicos, pero ayer el juzgado de apelaciones utilizó la cuchilla de Ockham y determinó que la mañana del 11-S Philip empezó a ver la carnicería en el World Trade Center, y como buena galena ayudó lo que pudo antes de perecer.
El New York Post lo tiene hoy como exclusiva, y resalta el alivio de la familia de Philip, que podrá recibir más de 2 millones de dólares como beneficiarios del fondo de víctimas. La chica de 31 años será ahora la muerte 2.750 del World Trade Center.
Yo especulo, ¿no aprovecharía para darse las de Villadiego? Una idea muy buena para una novelización del asunto.
Como siempre, la real se anticipa a estas cosas y ayer un tribunal de Nueva York falló en el caso de Sneha Philip. La desaparecida era doctora, y aunque casada, tenía una vida nocturna bastante agitadita, al margen de su marido. Se solía personar en su apartamento de Battery City, pegado a la Zona Cero, a las 8 ó 9 de la mañana.
La noche del 10 de septiembre de 2001, Philip se fue de compras a los grandes almacenes de Century 21, frente a las Torres Gemelas. Nadie la volvió a ver, y aquí la historia toma un giro novelesco.
En 2004, justo antes de que se cumpliera el plazo para administrar los seguros, los forenses declararon que Philip había sido asesinada la noche del 10 de septiembre por algún desconocido (o desconocida), debido al tren de vida que llevaba.
El dictamen se lo sacaron de la manga. Obviamente denunciaba un homicidio que nadie presenció, con un móvil y autor desconocido y, por supuesto, sin cadáver. De hecho, aparte de cuando se fue de compras, nadie más volvió a ver a la doctora. Ni un solo testigo presencial apareció para declarar lo contrario, pero el instituto forense decidió montarse la película.
Un tribunal de primera instancia dio, sorprendentemente, la razón a los médicos, pero ayer el juzgado de apelaciones utilizó la cuchilla de Ockham y determinó que la mañana del 11-S Philip empezó a ver la carnicería en el World Trade Center, y como buena galena ayudó lo que pudo antes de perecer.
El New York Post lo tiene hoy como exclusiva, y resalta el alivio de la familia de Philip, que podrá recibir más de 2 millones de dólares como beneficiarios del fondo de víctimas. La chica de 31 años será ahora la muerte 2.750 del World Trade Center.
Yo especulo, ¿no aprovecharía para darse las de Villadiego? Una idea muy buena para una novelización del asunto.

Comentarios ( 2)
Tu tesis es poco probable, dado que nadie desaparece para hacer rico a su marido cornudo y beneficiario de la herencia. Lo increible de esta historia es que un tribunal o juzgado de primera instancia acoja la tesis del fiscal y los forenses, y de la aseguradora para no pagar, sin evidencia o prueba alguna. Que miedo que te juzguen en USA, te pueden acusar del asesinato de JOHN KENNEDY y quedarse tan anchos.
Por javier | 2 de Febrero 2008 a las 05:57 AM
creoque fue víctima delas circunstancias, talvez su vida un tanto desordenada la llevóa estar en el lugar equivocado y en el momento equivocado, sin embargo ello noquita el hechoque se trata de una vícitima de la locura que se desató aquella soleada mañana de septiembre
Por juan | 14 de Septiembre 2009 a las 08:43 PM