Cuando vinimos a Nueva York, las advertencias sobre la severidad de sus veranos e inviernos quedó grabada en nuestras mentes. A finales de noviembre, cuando volvimos de nuestra escapadita de los Catskills, compramos botas para la nieve. Las primeras semanas de diciembre no decepcionaron, con dos espectaculares (para nosotros, claro) nevadas y caídas de hielo. Ver el vídeo que hice parece casi un sueño. Pero ha sido entrar oficialmente en el invierno y despedirnos de la nieve. Salvo rastros aquí y allá, no ha nevado nada. Ha sido el primer enero en 75 años (salvo que hoy venga un temporal impredecible) que no nieva en la ciudad.
Eso no quiere decir que la historia se acabe aquí, pues las nevadas de febrero han sido, históricamente, epopéyicas. Hace apenas dos años una nevada trajo 440 milímetros cúbicos de nieve en 24 horas. Por un lado no lo deseo, pero por otra parte más sentimental e inocente, sí quiero que nieve. Ya me arrepentiré, ya.
Eso no quiere decir que la historia se acabe aquí, pues las nevadas de febrero han sido, históricamente, epopéyicas. Hace apenas dos años una nevada trajo 440 milímetros cúbicos de nieve en 24 horas. Por un lado no lo deseo, pero por otra parte más sentimental e inocente, sí quiero que nieve. Ya me arrepentiré, ya.

Comentarios ( 1)
Donde esté el puñetero Caribe, y eso que vivo en Madrid.
Por javier | 31 de Enero 2008 a las 09:23 AM