Hace algunos días El País publicó un artículo en el cual descocadamente juntaban a Naomi Campbell con Hugo Chávez. Lo vi, incrédulo repetido en Corazón, corazón. La idea es tan absurda que plantearlo como pregunta es una falta grave de ética periodística. Pero como la prensa de corazón por creer se cree cualquier cosa, la convergencia con la noticia «seria» ha producido un engendro tan delirante como falso. Su representante desmiente el supuesto lance con vehemencia, y quizá si se le hubiera preguntado desde un principio el entuerto no se hubiera hilado como se hiló.
Por cierto, titular las cosas con signos de interrogación no te absuelve de la difamación. Por ejemplo, ¿Es Emilio un asesino? es, a efectos prácticos y de reputación, lo mismo que poner Emilio es un asesino. Lo último por lo menos tiene más agallas que lo primero.
Hace ya 11 años di mi primer «palo periodístico» con la exclusiva de que mi querido Chayanne se había casado en secreto. Aunque citaba tomo y folio, su agente de prensa negó la noticia, y nos tuvimos que ir con el nefasto ¿Se casó Chayanne?
Aunque, por otra parte, si fuera la Campbell y me estuviera acostando con Chávez, también lo negaría. O quizá lo pensó hasta que recibió una llamada de la Zarzuela. La mano invisible y certera de la Casa Real tiene larguísimo alcance, sin duda.

Comentarios ( 1)
Naomi, otrora Top Model, y diosa de la belleza y de la sensualidad, está en logica decadencia. La edad no perdona cuando solo se vive de la belleza, razón por la que se apunta a lo que sea con tal de ser noticia, ya que últimamente solo lo era por sus problemillas con la justicia.
Por javier | 17 de Enero 2008 a las 03:18 AM