Hace tres días me empecé a sentir mal, y como me tocaba trabajar igual, decidí empezar a buscar médico. Mi seguro, por el cual pago 180 dólares al mes, tiene un curioso sistema en el cual debo emplear un médico de cabecera. Vale.
Llamo al que me han asignado, que me queda a dos manzanas de mi casa.
«No, el médico no acepta su seguro desde hace dos años».
Me asignan otro médico. Resulta ser una especialista nefrítica. El tercero ya no tiene consulta. El cuarto me queda a dos paradas de metro. Venga.
Llamo durante dos días y por fin me da hora. Tengo que abonar 20 dólares por consulta, aparte del seguro. Lo hago con mucho gusto. Me receta jarabe para la tos y un antibiótico.
Salgo a la primera farmacia, no tienen una. En otra farmacia cerca de casa tienen ambas. Tardan media hora en su salita de espera y entonces me llaman: «Su tarjeta de seguro no incluye un apartado para las recetas». Los seguros suelen incorporar un descuento de recetas, pero en este caso, no es así. Tras varias llamadas, descubrimos que es un tercero que se encarga de las medicinas.
Me sentía tan mal para ese entonces que me planteo abonar la cantidad de mercado de las medicinas, que puede ascender a más de cien dólares. Tras varias llamadas más, logramos recibir el beneficio.
«Con el descuento, el jarabe cuesta 4,76. El antibiótico 50 dólares...¿todavía lo quiere?» Qué remedio. El antibiótico resulta ser claritromicina. Al tomarlo me tumba y cuando termino de escribir esto (el sábado por la mañana) me siento mucho mejor.
Pero me pregunto, si yo tengo la suerte de tener seguro y me suceden estas cosas, ¿cómo estarán los que no lo tienen? El Sicko de Michael Moore me pareció tonto por lo anecdótico y propagandístico, pero tenía cosas muy ciertas.
Ponerme malo me ha costado, con seguro y todo, bastante esfuerzo burocrático y 75 dólares, aparte de las primas. Es dinero que tengo, no me quejo. Pero hasta para algunos debe ser un sacrificio económico.
Llamo al que me han asignado, que me queda a dos manzanas de mi casa.
«No, el médico no acepta su seguro desde hace dos años».
Me asignan otro médico. Resulta ser una especialista nefrítica. El tercero ya no tiene consulta. El cuarto me queda a dos paradas de metro. Venga.
Llamo durante dos días y por fin me da hora. Tengo que abonar 20 dólares por consulta, aparte del seguro. Lo hago con mucho gusto. Me receta jarabe para la tos y un antibiótico.
Salgo a la primera farmacia, no tienen una. En otra farmacia cerca de casa tienen ambas. Tardan media hora en su salita de espera y entonces me llaman: «Su tarjeta de seguro no incluye un apartado para las recetas». Los seguros suelen incorporar un descuento de recetas, pero en este caso, no es así. Tras varias llamadas, descubrimos que es un tercero que se encarga de las medicinas.
Me sentía tan mal para ese entonces que me planteo abonar la cantidad de mercado de las medicinas, que puede ascender a más de cien dólares. Tras varias llamadas más, logramos recibir el beneficio.
«Con el descuento, el jarabe cuesta 4,76. El antibiótico 50 dólares...¿todavía lo quiere?» Qué remedio. El antibiótico resulta ser claritromicina. Al tomarlo me tumba y cuando termino de escribir esto (el sábado por la mañana) me siento mucho mejor.
Pero me pregunto, si yo tengo la suerte de tener seguro y me suceden estas cosas, ¿cómo estarán los que no lo tienen? El Sicko de Michael Moore me pareció tonto por lo anecdótico y propagandístico, pero tenía cosas muy ciertas.
Ponerme malo me ha costado, con seguro y todo, bastante esfuerzo burocrático y 75 dólares, aparte de las primas. Es dinero que tengo, no me quejo. Pero hasta para algunos debe ser un sacrificio económico.

Comentarios ( 4)
Como sabrás ni Hillary ni Obama van a "poner el seguro obligatorio". Lo dicho tantas veces, un país de ricos y pobres y mucha gente no es consciente de su "pobreza" hasta que tiene un problema de salud o necesita un abogado.
Por javier | 13 de Enero 2008 a las 05:53 AM
Y yo que me quejaba de la seguridad social estatal porque me retrasaron la cita dos veces.
Va a resultar que aquí es una maravilla. Y el seguro privado de momento aun funciona por 40 Euros al año por persona, de media.
Por Toupeiro | 13 de Enero 2008 a las 12:01 PM
Me encantaria que nuestro amigo TOUPEIRO nos dijese el nombre de su aseguradora, porque por menos de 50€ al mes no conozco nada solvente.
Por javier | 14 de Enero 2008 a las 06:07 AM
Bueno... ¡qué me vas a contar! Si no hubiera tenido mi seguro de España cuando estaba en Tallahassee hubiera pagado 180 dólares por un herpes zoster y... tacháaan! 700 dólares por un esguince... eso sin olvidar que solo el médico cobró 300 dólares sólo por ver mi radiografía y decir "no hay nada roto"... Ahora de vuelta en Madrid estoy tan tranquilo pensando que los esguinces me salen gratis :) y los catarros a 10 euros, y eso que liego echamos pestes de lo mal que lleva Espe nuestros ambulatorios...
Por geyper | 28 de Enero 2008 a las 12:57 PM