Mi primera (y en cierta forma única) editora, Olga Connor, me decía que aunque nuestro diario en aquel entonces tuviera más de 100.000 lectores, sólo importaba uno. El lector cero se sentaba todos los días en la oficina de editor en jefe, se leía el periódico y oía las quejas de los lectores. Si salía satisfecho con tu trabajo, eso era lo único que importaba.
Al programar el contenido de la web del décimo periódico más importante de Estados Unidos, a veces se me olvida la regla. Al editor en jefe no le gustó una foto y me lo dijo. Me pareció algo mojigato de su parte, pero claro, hubo que cambiarla. Lo bueno de la internet es que los errores se los lleva el viento. No hay tal consuelo para la edición impresa.
Al programar el contenido de la web del décimo periódico más importante de Estados Unidos, a veces se me olvida la regla. Al editor en jefe no le gustó una foto y me lo dijo. Me pareció algo mojigato de su parte, pero claro, hubo que cambiarla. Lo bueno de la internet es que los errores se los lleva el viento. No hay tal consuelo para la edición impresa.

Comentarios ( 1)
Nunca he tenido claro si los "periódicos" se hacen para un determinado tipo de gente, con unos gustos y cultura comunes, es decir, como si fuese un traje a la medida y con un patrón predeterminado, o si el oficio de periodista es más serio, y solo se trata de informar y opinar. Por desgracia creo que el periodismo solo es un negocio más.
Por javier | 24 de Diciembre 2007 a las 09:43 AM