| Zona | Descenso | Aumento desde 2000 |
| Miami | 12,4% | 244,4% |
| Tampa - FL | 11,8% | 206,4% |
| Detroit - MI | 11,2% | 108,2% |
| San Diego | 11,1% | 217,0% |
| Las Vegas | 10,7% | 208,7% |
| Phoenix - AZ | 10,6% | 200,7% |
| Los Angeles | 8,8% | 249,5% |
| Washington | 7,0% | 226,7% |
| Total nacional |
6,7% | 209,7% |
| San Francisco | 6,2% | 202,0% |
| Minneapolis - MN | 5,5% | 161,2% |
| Cleveland - OH | 4,5% | 115,9% |
| New York | 4,1% | 205,5% |
| Boston | 3,6% | 169,3% |
| Chicago | 3,2% | 163,1% |
| Denver | 1,8% | 136,1% |
| Atlanta - GA | 0,7% | 133,8% |
| Principales 20 | 6,1% | 192,80% |
Cualquier cosa que sea descenso da mal sabor de boca a los índices bursátiles y a los bancos. La mayoría de los prestamistas todavía puede dar una buena hipoteca (tasa fija del 6 por ciento a 30 años) a muchos consumidores, pero ya nadie compra. La oferta ha superado la demanda.
El principal mercado inmobiliario que más precio ha perdido en estos 12 últimos meses medidos por el índice Standard & Poor/ Case-Shiller es Miami, una caída del 12,4 por ciento en este año.
La noticia debe espantar pero no por la razón obvia. Si se compara el índice de precios desde 2000, el descenso es bastante modesto. Una casa que valía en enero de 2000 100.000 dólares en Miami, ahora vale 244.000, de los 281.000 que casi alcanzó en diciembre del año pasado.
Visto así, la caída no es tanta. Pero es una muestra de lo que va a seguir sucediendo. En la zona de Miami, que es la que más llevo vigilando, la bolsa inmobiliaria normal suele ser de 12.000 viviendas a la venta en cualquier mes. Esos eran los promedios pre-Katrina. En mayo de este año, después de un aumento paulatino, quedaban 50.000 viviendas en venta y la cifra sigue colgada ahí, no baja ni a tiros ni a rebajas. Después de ser embullados a comprar a cualquier precio, los consumidores saben que ahora toca esperar.
Y no es solo un pulso con los que quieren vender por comodidad y no pueden, sino con los que querrán pronto, muy pronto, vender por necesidad. Muchos entraron en el mercado con préstamos compuestos, subprime y demás, que hacían que sus mensualidades superaran el 70 por ciento de sus ingresos netos.
El canto de sirena de los agentes inmobiliarios en ese entonces era casi unísono: «tienes que comprar ya, porque esto sigue subiendo y pronto no podrás comprar nada. Si no puedes pagar, la vivienda se revalorizará. Total, en EE.UU. nunca ha habido un descenso anual del precio de la vivienda desde la Gran Depresión».
Muchos de esos fueron los que entraron en el mercado en su punto álgido, y ahora les corresponde vivir en sus propias carnes una dolorosa rectificación. La propiedad por la cual se desviven (valga el juego de palabras) por pagar su mensualidad, ya no vale lo que pagaron. Y lo que es peor, aún a ese precio de venta ajustado, muy pocos van a comprar.
Y lo peor es que ahora resulta mucho más barato alquilar que comprar. El precio de comprar una vivienda de tres dormitorios en Miami es 36 por ciento más caro que si la alquilas. Y eso no incluye impuestos y seguro. Y ese índice se repite en casi todas las grandes ciudades de Estados Unidos (en la zona de la Bahía de San Francisco, es casi 128 por ciento más caro comprar que alquilar).
Faltan varios años de desangramiento lento. Quizá el mercado no se recupere hasta 2009 ó 2010. Pero dudo que la economía de dominós erguidos lo aguante. No soy optimista.
Los que vivieron la Gran Depresión en carne propia, tanto en EE.UU. como en otros países, tenían una disciplina férrea de pagar todo al contado. Pero esas cosas se olvidan (en Alemania, que sufrió los desmanes económicos de los años 20 como pocos, la práctica seguía en pie hasta por lo menos hace poco) al llegar la prosperidad. Y la lección de esa época, entre otras, fue difícil de tragar: las cosas valen lo que la gente esté dispuesta a pagar por ellas, ni un centavo más.
Cuando hace cuatro años le decía eso a varias personas, me contestaban con la teoría optimista del mundo o con que no era visible la caída. Muchos visualizaban precios más astronómicos, pensando que las viviendas ascenderían de manera progresiva mientras los salarios promedios permanecían estables. Si eso pasa en un mercado tan aparentemente apetecible por inversores foráneos como el de Miami, que Dios nos coja confesados.

Comentarios ( 2)
BB, me deprimes... prefiero las tablas comparativas del estado del tiempo. A pesar de las pulgadas de nieve y la velocidad del viento, son menos grises.
Por ROS | 27 de Diciembre 2007 a las 04:56 PM
La crisis inmobiliaria es a la postre un problema de "codicia". Si partimos de la base de que el precio de la edificación es relativamente bajo, y a eso añadimos que hay "suelo" por todas partes, porque valen tanto las viviendas? Sencillamente porque a todos - administraciones incluidas - les interesa llevarse el dinero de los demás, via precios desorbitados, via impuestos etc. El problema es que los damnificados son tantos que les va a salir mal la jugada.
Por javier | 28 de Diciembre 2007 a las 07:33 AM