Es un vicio profesional hacer balance del año y a primera vista 2007 ha sido bastante bueno. Nueva casa, empresa y ciudad, pese a que no ha sido nada fácil, me siento bastante adaptado y, curiosamente, satisfecho. No hay nada como lanzarse al vacío y salir relativamente bien. Dicho eso, le llevo mucha ventaja al 95% de los nuevos residentes de Nueva York.
Si se tiene en cuenta que por lo general los años impares han sido de cambios traumáticos y sucesos tremendos en mi vida (con mencionar en mi familia los años 1979, 1987, 1989, 1993, 1999, 2003 y 2005, basta) en este he salido relativamente indemne. Claro, la familia y amistades han quedado atrás y les echo mucho de menos, desde mi madre, hermana y sobrino pasando por mi ROS y el resto de las amistades. Me he dado cuenta una vez más cuando me ha visitado mi hermana. Pero todo esto es para bien, me consta. Los cambios siempre favorecen, te desatan y obligan a pensar.
Por aquí hay una corrientecilla que aunque ignorante en su especulación no contesto, y es que estaba bien en Miami. Claro, eso se llama proyección. Estaba aburrido de la vida, amuermado y anquilosado en Miami, tanto profesional como en mi vida particular (de esto excluyo a mis seres queridos; es un dictamen puramente interno). Las durezas del cambio, que no voy a ocultar ni minimizar, se aprovechan para progresar como ser humano. Y punto. Pero sí puedo decir que acabo 2007 con mayor felicidad que 2006 (y no se diga que 2005, 2004, 2003... no sigo). Se le puede dar cualquier lectura, pero eso ya es una proyección de otro autor, no mía.
Sólo falta que 2008 no rompa el molde de los años pares e iremos bien.
Si se tiene en cuenta que por lo general los años impares han sido de cambios traumáticos y sucesos tremendos en mi vida (con mencionar en mi familia los años 1979, 1987, 1989, 1993, 1999, 2003 y 2005, basta) en este he salido relativamente indemne. Claro, la familia y amistades han quedado atrás y les echo mucho de menos, desde mi madre, hermana y sobrino pasando por mi ROS y el resto de las amistades. Me he dado cuenta una vez más cuando me ha visitado mi hermana. Pero todo esto es para bien, me consta. Los cambios siempre favorecen, te desatan y obligan a pensar.
Por aquí hay una corrientecilla que aunque ignorante en su especulación no contesto, y es que estaba bien en Miami. Claro, eso se llama proyección. Estaba aburrido de la vida, amuermado y anquilosado en Miami, tanto profesional como en mi vida particular (de esto excluyo a mis seres queridos; es un dictamen puramente interno). Las durezas del cambio, que no voy a ocultar ni minimizar, se aprovechan para progresar como ser humano. Y punto. Pero sí puedo decir que acabo 2007 con mayor felicidad que 2006 (y no se diga que 2005, 2004, 2003... no sigo). Se le puede dar cualquier lectura, pero eso ya es una proyección de otro autor, no mía.
Sólo falta que 2008 no rompa el molde de los años pares e iremos bien.

Comentarios ( 1)
Los cambios están casi simpre motivados por el deseo de dejar atrás algo malo, pero solo el trancurso del tiempo nos demuestra si hemos acertado, en ocasiones es así, en otras nos acordamos del "más vale malo conocido que ...."
Por javier | 2 de Enero 2008 a las 10:09 AM