Picasa tiene una capacidad que permite ver las fotos en tu propio web...una maravilla más de Picasa. Tendría que haber comprado acciones de Google en su momento. Ayer fue el cuarto Día de Acción de Gracias más caluroso en Nueva York desde que se empezó a tabular en 1870.
El parque estaba lleno de gente y en la Quinta Avenida no cabía un alfiler. Curiosamente, en Madison, donde están las mejores tiendas (o por lo menos la continuación de la Quinta), no se veía un alma. Daba a entender que los peatones eran de fuera. La sospecha se confirmó en la Quinta: a nuestra izquierda estaba un matrimonio con acento sureño, detrás nuestro unos mexicanos y delante un grupo de españoles que parecen invadir Manhattan estos meses.
Se estaba tan bien que decidimos subir a la azotea del Rockefeller, que ofrece mejores vistas que su vecino del sur, el Empire State. Hacía un poco de viento pero nada de frío. Soy muy friolero, pero iba en manga corta y ni se me ocurrió ponerme el jersey que llevaba en la mochila.
Una cosa más para estar agradecido. A muchos quizá le parezca la fiesta de Acción de Gracias un ritual yanqui sin sentido, pero para mí es importante porque te facilita hacer saldo de tu vida y ver que sin los seres queridos ni la suerte (ya sea divina, fortuita o autolabrada) sería imposible estar aquí. Tenemos un visitante en casa que vivió su primer día de Acción de Gracias en EE.UU. y flipó un poco con todo esto, pero bueno, me lo tomo en serio.
El parque estaba lleno de gente y en la Quinta Avenida no cabía un alfiler. Curiosamente, en Madison, donde están las mejores tiendas (o por lo menos la continuación de la Quinta), no se veía un alma. Daba a entender que los peatones eran de fuera. La sospecha se confirmó en la Quinta: a nuestra izquierda estaba un matrimonio con acento sureño, detrás nuestro unos mexicanos y delante un grupo de españoles que parecen invadir Manhattan estos meses.
Se estaba tan bien que decidimos subir a la azotea del Rockefeller, que ofrece mejores vistas que su vecino del sur, el Empire State. Hacía un poco de viento pero nada de frío. Soy muy friolero, pero iba en manga corta y ni se me ocurrió ponerme el jersey que llevaba en la mochila.
Una cosa más para estar agradecido. A muchos quizá le parezca la fiesta de Acción de Gracias un ritual yanqui sin sentido, pero para mí es importante porque te facilita hacer saldo de tu vida y ver que sin los seres queridos ni la suerte (ya sea divina, fortuita o autolabrada) sería imposible estar aquí. Tenemos un visitante en casa que vivió su primer día de Acción de Gracias en EE.UU. y flipó un poco con todo esto, pero bueno, me lo tomo en serio.
