Hace más de 40 años, un embajador español en La Habana se enfrentó públicamente con Fidel Castro en un programa de televisión. Naturalmente, el señor tuvo que volver a Madrid, donde Franco calificó su presentación con: «Como español, muy bien. Como diplomático, muy mal». No pongo más datos y aviso que puede ser apócrifo; lo leí en el libro de José Pardo Llada hace muchos años.
No iba a comentar nada sobre la presentación estelar del rey en la Cumbre Iberoamericana, pero al ver hoy la televisión mexicana cuestionar el papel de España en América, me doy cuenta que mi segunda intuición al respecto es la acertada: Juan Carlos se tendría que haber callado.
Mi primera reacción al ver el vídeo fue de orgullo, Hugo Chávez es un bufón peligroso que me cae muy mal. Pero luego medité: ¿debe hacer esto un monarca constitucional? La respuesta, obviamente, es no. Si el rey hubiera sido más fino y hubiera contestado con mayor ironía («se llama democracia, señor Chávez» o algo por el estilo), estaría más a tono.
Y lo digo desde varios puntos de vista como español que vive en el extranjero:
1. No se puede rebajar al nivel de Hugo Chávez. Antes de llegar a Santiago de Chile, Juan Carlos sabía perfectamente que Chávez era abusivo y amante de la controversia. Basta recordar su numerito del diablo y del azufre ante la ONU. O sea, que iba a montar el show de cualquier forma. Y el rey picó, quizá abrumado por el cambio de hora y clima, quizá preocupado por el divorcio inminente de su hija. Al decir lo que dijo y cómo lo dijo, se bajo de su plataforma de árbitro constitucional a pelear con un perfecto idiota. Como dicen los mexicanos, el que se enfada, pierde.
2. Es malo para la imagen de España. Aunque quizá sea duro de tragar para mis lectores ibéricos, España no tiene una imagen uniformemente buena en América Latina. Hay que tener en cuenta que las guerras de independencia fueron bastante sangrientas y que a casi todos los niños se les indoctrina sobre la avaricia y maldad perpetua de los españoles durante la colonia. Ejemplo: a los niños venezolanos se les explicaba que la franja azul de su bandera celebraba «el mar que nos separa de España». Y esto era en los años 70, mucho antes de Chávez. El exabrupto nada democrático no es bueno para lavar esta imagen.
3. Paralelos. El palacio de la Zarzuela no divulgó un dibujo del director del Jueves follándose a una marrana, como contestación a la famosa portada «secuestrada» del príncipe Felipe con Letizia. Hubiera sido obvio que no se debe descender a esos niveles. Tendría que haber sido igual de obvio en Santiago de Chile. Tampoco me imagino yo a ningún otro monarca europeo haciendo lo mismo.
4. Cambio de enfoque. Que Hugo Chávez sea un maleducado y deslenguado no es noticia, que el Rey de España lo sea sí lo es. Y al convertirse en noticia, no sólo su cargo es analizado fuera de España, sino además toda la política española en el exterior. Hoy en Televisa, la mayor cadena de noticias mexicana, la pregunta era «¿Cuáles son los designios de España en América?» Nos puede parece inocente, pero no lo es. El interlocutor, un comerciante español que vive en México, comentó ineptamente que España y EE.UU. son los mayores comerciantes en América Latina. Esto se puede explicar mejor, pero para un pueblo ya un poco sospechoso, es mejor andarse con mucha cautela y buen márketing. La acción del rey carecía de ambas.
Para adelantarme a los comentarios, diré que Viva España, Viva el Rey y que los demás pueblos nos toquen las narices, ¡coño!
No iba a comentar nada sobre la presentación estelar del rey en la Cumbre Iberoamericana, pero al ver hoy la televisión mexicana cuestionar el papel de España en América, me doy cuenta que mi segunda intuición al respecto es la acertada: Juan Carlos se tendría que haber callado.
Mi primera reacción al ver el vídeo fue de orgullo, Hugo Chávez es un bufón peligroso que me cae muy mal. Pero luego medité: ¿debe hacer esto un monarca constitucional? La respuesta, obviamente, es no. Si el rey hubiera sido más fino y hubiera contestado con mayor ironía («se llama democracia, señor Chávez» o algo por el estilo), estaría más a tono.
Y lo digo desde varios puntos de vista como español que vive en el extranjero:
1. No se puede rebajar al nivel de Hugo Chávez. Antes de llegar a Santiago de Chile, Juan Carlos sabía perfectamente que Chávez era abusivo y amante de la controversia. Basta recordar su numerito del diablo y del azufre ante la ONU. O sea, que iba a montar el show de cualquier forma. Y el rey picó, quizá abrumado por el cambio de hora y clima, quizá preocupado por el divorcio inminente de su hija. Al decir lo que dijo y cómo lo dijo, se bajo de su plataforma de árbitro constitucional a pelear con un perfecto idiota. Como dicen los mexicanos, el que se enfada, pierde.
2. Es malo para la imagen de España. Aunque quizá sea duro de tragar para mis lectores ibéricos, España no tiene una imagen uniformemente buena en América Latina. Hay que tener en cuenta que las guerras de independencia fueron bastante sangrientas y que a casi todos los niños se les indoctrina sobre la avaricia y maldad perpetua de los españoles durante la colonia. Ejemplo: a los niños venezolanos se les explicaba que la franja azul de su bandera celebraba «el mar que nos separa de España». Y esto era en los años 70, mucho antes de Chávez. El exabrupto nada democrático no es bueno para lavar esta imagen.
3. Paralelos. El palacio de la Zarzuela no divulgó un dibujo del director del Jueves follándose a una marrana, como contestación a la famosa portada «secuestrada» del príncipe Felipe con Letizia. Hubiera sido obvio que no se debe descender a esos niveles. Tendría que haber sido igual de obvio en Santiago de Chile. Tampoco me imagino yo a ningún otro monarca europeo haciendo lo mismo.
4. Cambio de enfoque. Que Hugo Chávez sea un maleducado y deslenguado no es noticia, que el Rey de España lo sea sí lo es. Y al convertirse en noticia, no sólo su cargo es analizado fuera de España, sino además toda la política española en el exterior. Hoy en Televisa, la mayor cadena de noticias mexicana, la pregunta era «¿Cuáles son los designios de España en América?» Nos puede parece inocente, pero no lo es. El interlocutor, un comerciante español que vive en México, comentó ineptamente que España y EE.UU. son los mayores comerciantes en América Latina. Esto se puede explicar mejor, pero para un pueblo ya un poco sospechoso, es mejor andarse con mucha cautela y buen márketing. La acción del rey carecía de ambas.
Para adelantarme a los comentarios, diré que Viva España, Viva el Rey y que los demás pueblos nos toquen las narices, ¡coño!

Comentarios ( 3)
Sólo comentar una pequeña cosa, y es que muchos de los países de sudamérica se separaron de España hace 200 aproximadamente... está bien el hecho de echarnos en cara nuestros errores, pero de ahí a decir 500 años de imperialismo... ¿no es un poco demagógico endosarnos 200 años de imperialismo de más?
Por Juan Antonio | 14 de Noviembre 2007 a las 01:32 PM
ja, ja, ja!
el Reino de España es de los Acosta(reyes godos que dejaron entrar a los moros...asi se gobierna ja, ja, ja!
mmmmmmm: una Corona de Espinas... un cuero de Toro.. y la vaca Lia en Argentina... Besos Ana
Por analia isabel acosta albarracin | 14 de Noviembre 2007 a las 09:59 PM
No comparto en absoluto tus apreciaciones del "episodio" monarquico. De antemano confieso que no soy monarquico, pero dicho esto, aplaudo al Rey. Estamos de acuerdo en que Chavez es un peligroso demagogo con ansias de perpetuarse en el poder, de tiranizar a su país, de ahí que le haya molestado tanto, la censura del Rey, alguien con evidente superioridad moral, y que no le teme. Dicha critica hará remover las conciencias de muchos latino americanos. Fue un golpe de efecto magistral, y ha hecho mella, prueba de ello es que piensa tomar "represalias", lo que no sabe es que el poder es "resbaladizo" y todo se puede volver en su contra. Una imagen vale más que mil palabras, no entiendo que como periodista tu no lo veas así, cuando casi todo el mundo piensa que el Rey le ha parado los pies y que ya era hora.
Por JAVIER | 15 de Noviembre 2007 a las 04:39 AM