Las colas en algunas tiendas empezaron el jueves por la tarde, y eso que la mayoría no abrió hasta por lo menos 12 horas más tarde. La mínima en Nueva York esa noche fue de 3 grados, pero no importó mucho a los compradores. Al día siguiente, los comercios abrieron sus puertas para iniciar las rebajas prenavideñas. Se le suele llamar «Viernes negro», porque se considera el día del año en el que las tiendas alcanzan por fin números negros. El tópico de que es el día de mayor compra del año es precisamente eso, un tópico.
Pero ya los consumidores van buscando gangas y precios de ocasión, forzando a las tiendas a tener rebajas. Es, comercialmente hablando, un círculo vicioso, pues sólo se vende de manera selectiva.
Hace tres o cuatro años intenté ir a una tienda de electrodomésticos a las 9 de la mañana ese día, y parecía una escena sacada de Gremlins y del Día después. Desde entonces ni me atrevo. Sí, darán reproductores de DVD a 10 dólares y ordenadores portátiles a 200, pero sencillamente no merece la pena. Desde hace muchos años cuantifico el valor de mi tiempo y esfuerzo fuera de la órbita laboral. Y sé que estar entre un gentío durante una hora peleándome por un artículo que ya poseo para luego hacer una cola de otra hora para abonarlo, mas ir andando 15 minutos hasta mi coche porque no hay estacionamiento es un precio excesivo.
Ayer a la medianoche abrieron los outlets de Long Island, a 115 kilómetros de Nueva York. La autopista desde la ciudad se colapsó, antes de la apertura el centro se quedó sin estacionamiento libre y hubo tortas. Milton Friedman estará feliz en su tumba por el consumismo desatado.
Pero ya los consumidores van buscando gangas y precios de ocasión, forzando a las tiendas a tener rebajas. Es, comercialmente hablando, un círculo vicioso, pues sólo se vende de manera selectiva.
Hace tres o cuatro años intenté ir a una tienda de electrodomésticos a las 9 de la mañana ese día, y parecía una escena sacada de Gremlins y del Día después. Desde entonces ni me atrevo. Sí, darán reproductores de DVD a 10 dólares y ordenadores portátiles a 200, pero sencillamente no merece la pena. Desde hace muchos años cuantifico el valor de mi tiempo y esfuerzo fuera de la órbita laboral. Y sé que estar entre un gentío durante una hora peleándome por un artículo que ya poseo para luego hacer una cola de otra hora para abonarlo, mas ir andando 15 minutos hasta mi coche porque no hay estacionamiento es un precio excesivo.
Ayer a la medianoche abrieron los outlets de Long Island, a 115 kilómetros de Nueva York. La autopista desde la ciudad se colapsó, antes de la apertura el centro se quedó sin estacionamiento libre y hubo tortas. Milton Friedman estará feliz en su tumba por el consumismo desatado.
