El tópico es célebre, nadie está tan solo como el rodeado por un gentío. Pero esta mañana (el reloj en la foto no sale, pero marcaba tres minutos pasados las cinco), me chocó la ausencia de toda persona, nunca me había topado con el andén de 120 metros para mí solito.Me gusta la soledad, algo que mis seres queridos a veces no entienden, el deseo de no ser perturbado. Creo que uno de mis momentos de mayor éxtasis en un viaje fue cuando me perdí en la salina de Badwater, en el Valle de la Muerte, a 82 metros bajo el nivel del mar.
En esta ciudad nueva (calificativo tanto en su nombre como en mi experiencia), los momentos efímeros de soledad me fascinan. Hoy duró exactamente cuatro minutos.

Comentarios ( 3)
A mi la soledad me resulta inquietante y en todo caso me produce tristeza si es prolongada
Por javier | 18 de Octubre 2007 a las 02:36 PM
A mí me encanta estar solo y disfrutar de mí mismo. Pero de eso a hablar de soledad, me resulta ya muy distinto. Creo que son dos cuestiones muy distintas...
Por Alfonso | 18 de Octubre 2007 a las 05:17 PM
creo que a mi también, pero será cosa de la edad tal vez, que uno va buscando su sitio. Admiro la capacidad de disfrutar de la soledad, espero adquirir esa calma.
Por elisabeth | 21 de Octubre 2007 a las 06:09 AM