Esta mañana aproveché y me monté en coche (ayer salí temprano del periódico y decidí conducir de vuelta a casa) para ir a trabajar. Los 44 kilómetros me los hago con la capota bajada, posiblemente la última vez que pueda hacer esto cómodamente este año. Y revela dos cosas sobre el trayecto.
Primero, me siento raro y me parece incómodo conducir tanto tiempo (tardé unos 25 minutos en llegar).
Segundo, echo de menos la lectura matutina (y vespertina). Tardo muchísimo tiempo más en llegar a casa, pero lo hago con prisa e impaciencia. Debido a lo último, no soy buen conductor.
Me gustaría estar sin coche pero no puedo debido a una laguna del transporte público en Long Island. Y el seguro obligatorio me sale carísimo debido a los cuatro siniestros y la multa del período negro 2005-2006.
La solución sería trabajar en Manhattan y vender el coche, pero por ahora es quimérico. Me gusta mi trabajo y me falta experiencia en inglés. Hay que dar tiempo al tiempo.
Primero, me siento raro y me parece incómodo conducir tanto tiempo (tardé unos 25 minutos en llegar).
Segundo, echo de menos la lectura matutina (y vespertina). Tardo muchísimo tiempo más en llegar a casa, pero lo hago con prisa e impaciencia. Debido a lo último, no soy buen conductor.
Me gustaría estar sin coche pero no puedo debido a una laguna del transporte público en Long Island. Y el seguro obligatorio me sale carísimo debido a los cuatro siniestros y la multa del período negro 2005-2006.
La solución sería trabajar en Manhattan y vender el coche, pero por ahora es quimérico. Me gusta mi trabajo y me falta experiencia en inglés. Hay que dar tiempo al tiempo.

Comentarios ( 1)
El coche como medio de transporte es una pesadilla, debería solo usarse para pasear.
Por javier | 10 de Octubre 2007 a las 03:57 AM