De mi padre hablo poco, no tenemos mucho que comentar mutuamente y sufrimos la paradoja de compartir muchos rasgos y coincidir en casi nada. Pero estoy de acuerdo con él en una cosa. Hace 21 años estábamos en un tramo del ferrocarril de vía estrecha que cruz la cornisa septentrional de Galicia, cuando pasamos por unas gigantescas instalaciones cerca de la localidad de Xove.
Cuando le preguntó al revisor qué era eso, el señor se encogió de hombros. ¿Cómo trabajar equis número de años pasando numerosos días por algo tan imponente y no saber lo que es? Falta de curiosidad, concluyó.
Estoy de acuerdo con el dictamen y confieso que a veces he sufrido de esa falta de interés. Pero al cambiar tanto mi vida en los dos últimos años (hace exactamente dos años estaba a Houston para cubrir la llegada del huracán Rita) siento que ha crecido el ansia de conocer y explorar.
Lo siento en Nueva York, donde he hecho un mapa en Google señalando dónde hemos pisado, y también lo siente Carlos, que a veces me acompaña por amor (a mí y al arte) sin sentir tanto las ganas de conocer.
A veces sale bien, el sábado pasado fuimos rechazados en un restaurante mexicano en el Upper West Side por no haber reservado. Pero descubrimos el exquisito Pasha's unas 10 manzanas más al sur.
En algunas ocasiones no tanto. El jueves por la noche nos fuimos al Battery Park, la punta sur de Manhattan. De noche la ciudad y sus principales parques son otra cosa, distintos. El regreso fue una dolorosa y tonta combinación de trenes y andenes. Pero no me arrepiento de haber conocido lo que conocí. Aunque bailo por lo general muy mal, que me quiten lo baila'o.
Cuando le preguntó al revisor qué era eso, el señor se encogió de hombros. ¿Cómo trabajar equis número de años pasando numerosos días por algo tan imponente y no saber lo que es? Falta de curiosidad, concluyó.
Estoy de acuerdo con el dictamen y confieso que a veces he sufrido de esa falta de interés. Pero al cambiar tanto mi vida en los dos últimos años (hace exactamente dos años estaba a Houston para cubrir la llegada del huracán Rita) siento que ha crecido el ansia de conocer y explorar.
Lo siento en Nueva York, donde he hecho un mapa en Google señalando dónde hemos pisado, y también lo siente Carlos, que a veces me acompaña por amor (a mí y al arte) sin sentir tanto las ganas de conocer.
A veces sale bien, el sábado pasado fuimos rechazados en un restaurante mexicano en el Upper West Side por no haber reservado. Pero descubrimos el exquisito Pasha's unas 10 manzanas más al sur.
En algunas ocasiones no tanto. El jueves por la noche nos fuimos al Battery Park, la punta sur de Manhattan. De noche la ciudad y sus principales parques son otra cosa, distintos. El regreso fue una dolorosa y tonta combinación de trenes y andenes. Pero no me arrepiento de haber conocido lo que conocí. Aunque bailo por lo general muy mal, que me quiten lo baila'o.

Comentarios ( 1)
No te olvides del refrán
"La curiosidad mató al gato"
Por javier | 24 de Septiembre 2007 a las 07:35 AM