Cuando tenía 22 años, hice un viaje de 10 días por gran parte de República Dominicana y debido a las condiciones más bien silvestres, no me afeité. Mientras mis compañeros ya tenían amplias barbas, yo apenas tenía un tenue bigote.
Siempre he sido lampiño (mucha gente cuando me ve los brazos o piernas se cree que me afeito), pero además el vello facial no crecía lo suficiente para afeitarme más de dos veces a la semana hasta los treinta años. Hasta hace poco era día sí, día no. Pero ahora que me afeito con maquinilla, la necesidad es diaria. Me repatea.
Soy bastante dejado en cuanto mi apariencia personal y por las mañanas me suelo duchar y vestir en menos de 15 minutos. Lo de mirarme al espejo por más de un segundo me resulta superfluo, pero ahora voy a tener que afeitarme a diario. Qué horror.
Siempre he sido lampiño (mucha gente cuando me ve los brazos o piernas se cree que me afeito), pero además el vello facial no crecía lo suficiente para afeitarme más de dos veces a la semana hasta los treinta años. Hasta hace poco era día sí, día no. Pero ahora que me afeito con maquinilla, la necesidad es diaria. Me repatea.
Soy bastante dejado en cuanto mi apariencia personal y por las mañanas me suelo duchar y vestir en menos de 15 minutos. Lo de mirarme al espejo por más de un segundo me resulta superfluo, pero ahora voy a tener que afeitarme a diario. Qué horror.
