Ayer tuvimos una minilección de cambio climático en la ciudad. Primero lluvias torrenciales que paralizaron el metro de Nueva York y, como guinda en el pastel, un tornado en Brooklyn. Pasadas las lluvias, empezó el calor y a las 9:51 de la noche, con el sol ya puesto desde hacía tres horas, era de 32 grados en Queens.
El metro no se había repuesto del todo, y en la estación de Forest Hills la gente salía sudada y descompuesta de la boca del metro para montarse en autobús.
Esta mañana el sol glorioso iluminó los andenes de Jamaica (la estación, no la isla). Si alguna imagen logra reflejar el amor que le tengo al ferrocarril, esta creo que se aproxima bastante.
Mañana, más lluvia.

Comentarios ( 1)
Parece que la inestabilidad del tiempo va pareja a la inestabilidad económica. Se espera un Otoño "caliente"
Por javier | 12 de Agosto 2007 a las 05:49 AM