Pongamos que el orden físico nunca ha sido una de mis prioridades. Siempre he sido bastante desastroso en cuanto al orden, aunque me jacto de que nunca he traspapelado nada.
Al antiguo editor del Nuevo Herald, Carlos Castañeda, le encantaba sentarse en mi mesa en la redacción. El enorme revoltijo de papeles, causados por una máquina de fax que no dejaba de emanarlos, las montañas enteras de documentos sin organizar eran toda una atracción para aquel señor.
En Newsday llevo apenas dos meses, y en cierto modo estoy como en casa: mi escritorio es un verdadero desastre. Y eso que trabajo para un departamento «sin papeles».

Comentarios ( 2)
Una mesa de trabajo rebela la personalidad de su usuario, pero el estricto orden tiene mucho de intolerante
Por javier | 24 de Julio 2007 a las 03:49 AM
Bueno, ha sido una casaualidad encontrar tu blog por la red, pero he de decirte que me han fascinado tus aficiones. Especialmente, LA BIBLIA, pensaba que eramos una raza en extinción, por otra parte he coincidido en muchas de tus películas favoritas. te paso mi blog
http://sexydivineman.spaces.live.com/ .
Me llamo Antonio soy de Alicante, y buenos ya hablamos periodista a la fuga (jeje). bye ¡¡
Por Antonio | 28 de Julio 2007 a las 03:34 PM