Son las 6 de la mañana (en punto) y estoy sentado en el banco de la estación de Kew Gardens, cubierto de sudor. El pálido sol, de poder verlo tras los edificios, acaba de asomarse por el horizonte. No es el responsable directo de que esté sudando.
A esta hora estamos a 29 grados centígrados, que me imagino será la mínima del día. Es la primera ola de calor de verdad que vivo en Nueva York, y me recuerda a algunas cosas de las de Madrid. Mientras en Miami el calor diurno se sufre unos 30, 40 segundos (lo que tardes en entrar y salir de casa, coche, tienda y lugar de empleo, respectivamente), la vida de peatón que indica la gran ciudad te obliga a afrontar más la canícula.
Para el fin de semana hará más fresquito, pero hoy llegaremos fácilmente a los 37 grados centígrados.

Comentarios ( 1)
Con esa temperatura se echa de menos la playa, aun cuando antes no fueses a ella, pero estaba.
Por javier | 11 de Julio 2007 a las 10:24 AM