La memoria me asaltó hace unos días: mi ex jefe en cierto sitio web me llamó a su oficina. Después de haber trabajado cinco años en el diario, llevaba menos de un mes en la empresa, y claro, nervioso como me es natural.
Total, que entro ya trepidante y me comunica que estoy despedido. Tras cinco segundos de taquicardia el muy cabrón me dice que no, que era una broma; me habían dado su puesto.
La anécdota (o más bien episodio de sadismo) me hizo recordar que he conocido a muchos cabrones en mi vida, y que por eso me maravilla la bondad ajena.

Comentarios ( 1)
Probablemente queria conocer la reacción ajena de algo que le puede pasar a él. En cualquiera de los casos es triste reconocer lo mucho que dependemos de nuestro trabajo, y lo fragiles que son nuestras vidas. Llega un cabrón y estas en la puta calle con razón o sin ella.
Por javier | 30 de Julio 2007 a las 08:40 AM