Anteanoche estaba cenando un amigo en casa cuando de repente oímos un estruendo. Pensé al principio que era un trueno, pero cuando se fue el invitado me llamó desde la calle para decirme que había un coche en llamas un portal (el de los de edificios, no web) más abajo.
Cogí una cámara y bajé, para ver a muchos vecinos en la calle y un par de camionesde bomberos. Más que en llamas, en ese momento el coche humeaba. Me acerqué hasta casi un metro y uno de los bomberos me impedió el paso. Iba a mostrarle mi credencial de prensa pero para qué.
Al parecer, al mejor estilo de la Guerra de los mundos de Spielberg, algún tipo de fuerza había expulsado la tapa de la alcantarilla, que a su vez destrozó el coche que estaba estacionado encima. No hubo heridos, aunque mucho susto.
Nadie me ha podido explicar por qué coño ha estallado así una alcantarilla. No tiene que ver al parecer con la compañía de gas, sino con la eléctrica.
Curiosamente, en el fallido complot del aeropuerto Kennedy, recientemente desarticulado, los chapuceros que querían hacer el papel de terroristas pretendían volar los gasoductos que comunican los tres principales aeropuertos de la ciudad. Uno de ellos, entre LaGuardia y Kennedy, pasa por al lado de mi casa.
No quiero dar a entender que tienen que ver ambas entre sí, pero por si las moscas no voy a acercarme mucho a las alcantarillas.
En la foto, la escena del sinistro al día siguiente.

Comentarios ( 1)
En las grandes ciudades del mundo occidental la gente asume que puede ser victima de un ataque terrorista. Se convive con esa posibilidad, como si se tratase de un accidente de trafico, menuda mierda.
Por javier | 13 de Julio 2007 a las 02:17 AM