Hace algunos días expuse cómo decidí tirar la baraja al aire hace dos años y pedir naipes nuevos. El as de la nueva baza ha sido Carlos. Aparte de alegrarme mucho la vida, ha hecho posible muchas cosas en estos 24 meses, tanto fehacientes como intangibles. Y no me arrepiento de ninguna, por mucho paso en falso que haya podido dar.
Venir a una ciudad nueva, aunque en este país no es tan extraño, no ha sido fácil. Se me ve en la cara y más aún en la de Carlos. Y eso que nuestras circunstancias han sido bastante más acomodadas y fortuitas que las de la mayoría que vive aquí.
Pero sin él no hubiera sido posible y creo que ni apetecible. Descubrir un nuevo lugar tiene su lado oscuro y currado, y Carlos lo ha endulzado. Gracias, mi vida.

Comentarios ( 1)
Los desafios casí nunca se asumen en solitario, pero luego el trabajo lo hace uno solo, para bien o para mal.
Por javier | 15 de Junio 2007 a las 11:51 AM