Confieso que me gusta Washington. La capital de Estados Unidos fue la primera diseñada del mundo, emplazada arbitrariamente en un pantano. Tardó casi un siglo en convertirse en una ciudad «de veras», y sus desventajas tiene: está rodeada de guetos nada deseables y el estilo neorromano imperial puede ser un poco cargante. Y si empezamos a hablar del inquilino de la Casa Blanca, mejor ni sigo.
Quien supera estas imperfecciones se encuentra con una ciudad con un diseño rectilíneo y elegante de imponentes monumentos. Mis dos favoritos son el de Jefferson con su cúpula y el de Lincoln, de noche. Es toda una delicia subir los escalones del último, ya con la Luna iluminando, y toparse con la estatua del presidente en su trono, tan lleno de razón y determinación.
Visité Washington por primera hace más de 25 años, y desde entonces las medidas de seguridad han cambiado un poco el diseño original de Pierre L'Enfant. Pero sigue siendo una ciudad encantdora para mí, elegante y monumental.

Comentarios ( 1)
Porque será que al lado de lo bueno siempre están los barrios chungos, cual es la realidad? Hay más sitios buenos que malos ?
Por javier | 3 de Mayo 2007 a las 11:02 AM