Hoy dejamos un poco la rutina de montar los puñeteros muebles de IKEA y decidimos dar un paseo. Quizá no fue la mejor decisión. Estoy un poco pachucho y Carlos igual, y hacía un viento de toma pan y moja. Nos dirigimos al Battery, la punta sur de Manhattan, donde se suelen embarcar los turistas para ir a ver la cercana Estatua de la Libertad.
Teníamos fríos y estábamos cansados, pero por primera vez veíamos el sitio como residentes y no como turistas. La pareja (creo) que sale en la foto estaba en medio de la vista de la estatua y me pareció una buena imagen. Después de recorrernos el parque (evitando las bicicletas; hoy empieza el mes del ciclismo en la ciudad) nos fuimos a tomar nuestros gyoza a nuestro restaurante favorito en la calle 23.
Estas cosas me parecen todavía fascinantes, seguro que en algunos meses formarán parte de la rutina y ni cuenta me daré.
Lo que no llevamos nada bien en nuestra nueva vida de peatones es la compra. Tenemos el supermercado a tres manzanas y todavía no hemos comprado un carrito para transportarla.

Comentarios ( 1)
Ojo con el colesterol. los fritos ya se sabe..
Por javier | 7 de Mayo 2007 a las 04:58 AM