Lo que peor llevo es madrugar. Me han cambiado el horario para que empiece a las 7 de la mañana en la redacción de Long Island, lo cual implica que tengo que salir de casa a las 5:50.
Debido a que mis antiguos empleos no empezaban hasta las 10:30 y a veces 11, la gente cree que no madrugo, lo cual no es cierto. En ese entonces era muy rara la mañana (aunque fuera de sábado o domingo) que no me despertara antes de las 7:30.
Claro, ahora estamos hablando de despertarme al filo de las cinco. Por ahora es fácil porque lo hago con el alba (el sol salió hoy a las 5:27), pero a principios de enero amanecerá después de las 7, vamos a ver lo que pasa.
El ajuste más complicado viene los domingos por la noche, cuando me he reajustado al horario «civil». El último descubrí las maravillas de la melatonina, y funcionó a las mil maravillas.

Comentarios ( 1)
El primero de los cambios de tu nueva vida es que trabajas a lo bestia, y con un horario muy duro. Tendrá sus compensaciones, supongo.
Por javier | 31 de Mayo 2007 a las 10:35 AM