Nueva York me trae muchas memorias de Madrid, muchas. Y hoy hemos comprado por primera vez en IKEA, la legendaria tienda sueca de muebles. Las memorias también han fluido, pero de las negativas, las de las instancias, copia del DNI compulsada y Dios guarde a V.E. muchos años.
Los muebles de IKEA son bonitos, sin duda, pero el precio bajo encierra la dura realidad que te corresponde armarlos. Aparte de eso, hay que ir a buscarlos al almacén debajo de la exposición. Nos hemos topado un par de veces con estantes vacíos. Con dos carromatos llenos al tope nos hemos dirigido a la caja.
De ahí, lo hemos entregado al servicio de entrega a domicilio. Sobraba el paso de tener que recogerlo nosotros mismos, y ya estamos cansados. Jamás pensé que me iba a pasar tres horas y media en una mueblería. La próxima vez los compro en la web. Creo que he rellenado seis formularios y he hablado con cinco dependientes.

Comentarios ( 1)
Y si supieras que el fundador de IKEA fue acusado de colaborar con los nazis. Je je
Por javier | 4 de Mayo 2007 a las 08:25 AM