Las experiencias (algunas de ellas amargas) de otras mundanzas me han enseñado que hay que viajar ligero. Por lo tanto, adiós ríos, adiós fontes y adiós sillón y cama. Los libros van al guardamueble, el resto se lo doy al comprador.
Lo he dividido en cuatro pasos:
1. Vender la casa. Alquilarla está fuera de consideración, porque no tiene un estado estético aceptable y ser casero remoto no creo que funcione. Como el mercando inmobiliario miamense está de capa caída, encontré un comprador, auque le tengo que hacer un contrato de compraventa particular, sin pasar por el registro. En otras palabras, yo me convierto en su hipotecario. Hay cierto riesgo (de hecho, el chico perdió su empleo el lunes) pero esperemos que la situación mejore.
2. Encontrar piso en Nueva York. Lo haremos este fin de semana, con ganas de que sea en Forest Hills, Queens. El barrio es relativamente bueno y está cerca de Manhattan pero a la vez permite desplazarse en coche y en tren hasta mi nuevo empleo.
3. Transporte. Iba a alquilar un camión y poner el coche en un remolque. Pero aparte de caro, es una lata conducir un camión y remolque 2.150 kilómetros. Por lo cual contraté a un transportista para que lleve algunas cajas y muebles a Nueva York. El resto lo cubriremos tranquilamente en coche. El transportista tarda dos semanas en entregar la carga.
4. Adaptarnos. Esto será un paso vital, y quizá esté una semana sin trabajar para poder comprar cosas, descansar un poco y retomar el desafío.
Todo esto hubiera sido imposible sin el trabajo de Carlos, que ha tomado las riendas de la mudanza. En fin, veremos cómo salen las cosas en los próximos días. Mi calendario es:
21 de abril. Vuelo a Nueva York para ver propiedades.
22 de abril. Vuelo de vuelta a Miami.
23 de abril. Vienen los transportistas.
25 de abril. Último día en Univision.com
27 de abril. Salida de Miami, entrega de llaves de la casa.
28 y 29 de abril. Estancia en Washington.
30 de abril. Llegada a Nueva York.
7 de mayo. Empiezo a trabajar en Newsday. Quizá aplace esta fecha una semana.

Comentarios ( 1)
Lo de convertirte en acreedor personal del comprador lo veo arriesgadisimo, salvo que avale el precio un tercero solvente, y caso de que puedas ejecutar el aval de inmediato, llegado el caso. Piensa que utilizaras los pagos de tu comprador para financiarte tu nueva compra, y a tí el banco no te va a esperar.
Por javier | 20 de Abril 2007 a las 12:55 PM