Ayer decidí, motu proprio, ponerme en contacto con la fiscal que llevó el caso que decidimos el martes por la noche. Hoy me llamó.
Tenía curiosidad y le iluminé sobre nuestro proceso intelectual-emocional. Si la acusada llega a testificar, le dije, hubiera sido casi imposible dictaminar la culpabilidad más allá del delito de incendio.
Me comentó que la acusada sencillamente se negaba a reconocer nada, mantenía que había sido acusada falsamente y que no aceptó el cargo menor de perjuicio criminal, que apenas acarreaba una pena de libertad condicional, a lo sumo.
«La señora es encantadora y le hubieran tomado simpatía enseguida», me comentó la fiscal, «pero como no quería llegar a ningún acuerdo, y alegaba ridículamente su inocencia, pues fuimos al proceso».
El juez, partícipe de las negociaciones infructuosas para que la señora se declarara culpable, estaba muy inconforme con nosotros.
«Creo que es el primer jurado de Miami-Dade que verdaderamente acata la ley», confesó la fiscal.
La sentencia mínima es de siete años, opina, pero no cree que la cumpla. «Como salió sin aumento de fianza, a estas alturas ya estará camino a Colombia».

Comentarios ( 2)
Es estupendo eso de poder hablar con un fiscal sin formar parte de la curia. Eso es lo me gusta de USA, suponiendo que sea normal que un fiscal te conteste a una llamada despues del juicio
Por javier | 2 de Febrero 2007 a las 10:49 AM
Pues sí, una vez que se registra el veredicto del jurado, se puede hablar y comentar con cualquiera de las partes sin problema alguno.
Por Emilio | 2 de Febrero 2007 a las 10:57 AM