Tengo una colección relativamente amplia de películas, y no me importa prestarlas. Siempre me he jactado de su amplitud hasta que vi cuántas tiene mi ex jefe en su piso cerca de Arturo Soria; por lo menos unos 3.000 DVD.
Total, que las presto con asuidad y por lo general no hay problema. Pero el otro día hice un recuento por motivos del seguro y me asusté: faltaban unas 30. En su mayoría las tenía una persona desde hace ya ocho y diez meses.
¿Cómo las pides de vuelta sin parecer un cretino? En realidad no debería ser así, porque claro, las películas son de uno, y si no mantienes la colección, pues no te va a durar mucho. Pero hay que ser delicado porque puede sentar mal, innecesariamente.
Pues fui con pinzas en mi misiva, pero al mayor prestador le sentó muy mal. Las 20 o así que tenía las trajo como una persona citada a comparecer en un juzgado.
Dice un refrán que hay dos clases de tontos en este mundo, el que presta libros y el que los devuelve. La gente debe entender que si me tomo la molestia de comprar una película es porque me gusta y la quiero volver a ver otra vez. Y me ofrezco a copiar las que quieras.

Comentarios ( 2)
Con los jetas no hay que andarse con remilgos, y si se da por aludido es que es aún más jeta. Lo que tendría que hacer es disculparse y dejarte alguna suya.
Por javier | 22 de Febrero 2007 a las 09:41 AM
Aún tuviste suerte, yo llevo meses reclamando la devolución de las mías con peor suerte
Por José A. | 24 de Febrero 2007 a las 10:42 AM