La inexplicable popularidad del grupo Rebelde en España me recuerda un vuelo a Ciudad de México en octubre de 2005, donde aprendí una valiosa norma de etiqueta.
Si la señora mexicana de al lado te pregunta:
- ¿Conoces al grupo Rebelde?
Tu respuesta jamás debe ser:
- Ay, sí, qué horror. Son espantosos.
Porque quizá la señora te responda que es amiga persona de algunos de ellos. Le eché la culpa al estrés y al posible impacto del huracán Wilma en el sur de Florida.
