Washington abunda en rumores de que el presidente Bush prepara su última carta para Irak: un aumento de tropas de unos 20.000 soldados. Esta es la gran diferencia entre la estrategia (buena a veces) y la táctica (horrenda).
Si Bush verdaderamente quiere estabilizar la jaula de grillos en la que Irak se ha convertido, la respuesta no está en 20.000 soldados, sino en casi 50 veces ese número. Eso fue lo que se pidió en 2003 por un general y todo el estamento político se burló de Eric Shinseki por ser tan exagerado. Pero acabó siendo un visionario; si se va a invadir un país, se tiene que hacer bien.
Eso hubiera implicado (luego explico el por qué de esta conjugación) voluntad política para el servicio militar obligatorio. Hubiera sido arduo en 2003, pero quizá se hubiera logrado. O reunir una alianza como se hizo en 1991, intentando consensuar la invasión, aunque eso ahora ya sería impensable. En 2002 a Bush se le metió entre ceja y ceja que Hussein tenía que ser derrocado inmediatamente y a partir de ahí todo se fue al garete por la premura.
Pero aunque la voluntad política estaba presente en 2003, ya no lo está casi cuatro años más tarde. 20.000 o 30.000 soldados más será como echar una bandeja de cubitos de hielo a una cazuela hirviente de cocido. Atenuarán por unos momentos el embrollo y se acabó. Irak está sumida en una guerra civil y las tropas necesarias ahora son muchas. Si con 120.000 no han podido guarnecer la carretera que va de Bagdad al aeropuerto, ¿qué les hace pensar que con 25 por ciento más podrán sofocar toda la violencia militar del país?
Conste que si pidiera el servicio militar obligatorio, apoyaría a Bush por realista. Estados Unidos ha perdido mucho en estos casi cuatro años de invasión, entre ellos su prestigio militar y el miedo a la intervención. Ese miedo a veces era superior a cualquier realidad, y sobre todo a la de Irak.
El coste político, logístico y estratégico de multiplicar por ocho las tropas sería gigantesco. Y abriría una serie nueva de posibilidades y riesgos, pero por ahora, salvo la retirada, este planteamiento es el único viable dentro de la realidad actual. Lo demás son posturitas y tiritas; me temo que esconde una trampa al senador John McCain (la idea de enviar más tropas es suya), para hundirle en su candidatura presidencial de 2008.
Lo que dije aquí hace cuatro años lo sigo manteniendo: «[R]ezar para que algo salga mal sería pedir que este país se vaya a la mierda. Eso es lo más maquiavélico de todo. Una vez que se meta en esta aventura, no nos va a quedar otro remedio que apoyarlo».
Posdata: el Jefe de Estado del Ejército de EE.UU., el general Peter Schoomaker le dijo al Congreso ayer que ya estaba bien y que el ejército de tierra está de por sí sobreextendido:
La carga de los 507.000 soldados en activo del Ejército de Tierra es sencillamente demasiado. A este paso, sin acceso recurrente a la reserva, mediante la remobilización, agotaremos [break] al componente activo.
O sea, si no se aumentan los cuadros o se hace obligatorio el servicio militar, crisis entre los militares. La decisión se va a tener que tomar tarde o temprano, aunque me temo que se pospondrá indefinidamente. McCain desde Bagdad acaba de pedir 10 brigadas de combate más. ¿De dónde las sacarán?

Comentarios ( 1)
Por una vez estoy de acuerdo contigo en cuanto a enviar más tropas a IRAK, pero que hay del papel de Europa. Sus gobernantes son una panda de hipocritas que no quieren mojarse por razones electorales. Si alguna vez se puede explotar su petrolio seguro que se presentaran a ordeñar la vaca. Yo no les daría ni agua.
Por javier | 15 de Diciembre 2006 a las 11:04 AM