A veces todo parece un sueño. En 2003, Colin Powell, entonces Secretario de Estado de EE.UU., dio un discurso ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que logró convencer a muchos (a mí, casi) sobre la necesidad de invadir Irak para quitarle las armas de destrucción masiva que aparentemente poseía.
Powell se ha referido al momento como un borrón en su hoja de servicios, debido a que ahora está convencido de que las agencias de inteligencia le entregaron informes falsos o por lo menos sin confirmar.
Hace unos días, el Departamento de Estado solicitó a la CIA los nombres de personas involucradas en el programa nuclear clandestino de Irán. La CIA contestó que no tenía tiempo para dárselo, y los funcionarios recurrieron a un sistema bastante común aunque no muy fidedigno: prepararon la relación de personas mediante una búsqueda en Google de conceptos como «Irán y nuclear».
La CIA al final dio el visto bueno para las 12 personas que acabaron en la lista, pero la agencia cree que ninguna de ellas tiene mucha participación en el programa nuclear iraní. Al final, Francia y el Reino Unido convencieron a Estados Unidos que era mejor no nombrar a nadie, y en lugar de presentar su propia moción, EE.UU. se adherió a la de estos dos países.
Aquí volvemos al mismo tema de siempre: no tiene nada que ver con que Irán tenga un programa nuclear o no, sino con la incompetencia básica que demuestra la administración Bush. Cuando combinas tantas chapuzas y prepotencia, es un milagro que alguien te siga. Sobre todo porque cuando no lo hacen les tildan de colaboradores y terroristas.
Los nuevos retoques de la política de Bush parecen ser solo cosméticos. Prefieren dar el pego de que van a cambiar; es más fácil que cambiar. Dentro del búnker presidencial, predomina la tozudez: «Estaré muerto cuando la gente por fin entienda», dijo el presidente. El espíritu de Luis XIV.
Todo esto mientras barrios enteros de Bagdad se bombardean entre sí, entrando como dice un periodista, la fase militar hobbesiana. El vicepresidente Cheney al parecer aboga por la solución de favorecer a los chies para que por lo menos alguien gane, pero dicen que la Casa Real de Arabia Saudí ha vetado el plan.
En estos momentos difíciles, propiciados por la obcecación y el descarriado sentido de superioridad moral, hace falta inteligencia y adaptibilidad. Me temo que de eso no hay en la Casa Blanca. Sí muchos discursos sobre lo malo que era Saddam, metemiedo de Al Qaeda, que EE.UU. no puede fallar y la libertad en general. Prolijan las palabras, faltan las obras inteligentes.
Es como quien quiere poner agua en una vasija preciosa que ya está rota. Las memorias e intenciones son nobles, pero las realidades otras.

Comentarios ( 2)
1ァ vi que cambio el formato del anti spam.... creo saber cual fue el borrado..
2ァ jajajajjajjaaj google la lleva, el otro dia leia que los medicos bajan considerablemente la taza de enfermedades mal diagnosticadas
3ァ se murio el tata, no importa que cagadas se halla mandado, tiene derecho a un funeral de estado y que por respeto basico a ser un ser humano, no halla celebraciones
Por gabriel otra ves | 11 de Diciembre 2006 a las 07:53 PM
El problema es que quienes critican la invasión de IRAK, no brindan ninguna solución ni alternativa a la situación actual. Así somos todos listos. Te digo lo que está mal, pero no como había que hacerlo para que salga bien, a menos que la solución fuera justificar la continuidad del genocida SAdan, pero no hay huevos para mantener esa postura.
Por javier | 13 de Diciembre 2006 a las 09:52 AM