Hace 13 años, Mel Gibson tuvo un espectacular estreno como director. The Man Without a Face era una joyita, sensible e interesante. Con la esperanza de que ese director reapareciera me fui a ver Apocalypto, el drama de los mayas. Pues no, no lo encontró en las junglas mexicanas.
No puedo comparar su grado sangriento con el de la Pasión, que dejé de ver a los 10 minutos porque ya era demasiado, pero sobra y por mucho. También sobra lo absurdo, algo que se hace patente después de más dos horas de acción. En un prolongado maratón, la luna se vuelve rápida, los jaguares lentos y unos siete mayas dan una envidiable alarde de adrenalina que no se veía en la pantalla grande desde hace tiempo, principalmente por lo inverosímil.
El guión es derivativo de principio a fin, y anquilosa una fotografía espectacular y un proyecto con grandes perspectivas. Un tijerazo de tres cuartos de hora del penoso cautiverio y la epopéyica persecución no hubiera venido nada mal. Todo esto es una lástima porque la escena de la ciudad monumental (pese a lo anithístórica) merece la pena: una terrible muestra de la confusión y violencia, y cierto guiño crítico al populismo imperialista y religioso.
Pero cualquier credibilidad ganada en esa escena se pierde después al insistir en montar de nuevo en el corcel del action movie. A veces las películas son para mí como una especie de confesionario, intento ver más allá de sus pecados para darles la absolución. Me gusta tanto el séptimo arte que quiero que me seduzca en cada instancia, pero no ha podido ser con Apocalypto. Su soberbia e ira son imperdonables.

Comentarios ( 2)
No la he visto. Tendrá algo que ver tu critica con que Mel es un reaccinario y cavernicola. En cualquier caso sus últimas peliculas me han parecido una mier.....
Por javier | 10 de Diciembre 2006 a las 05:29 AM
Pues no tiene que ver mi crítica con que sea Gibson un idiota. Pero gracias por descofiar...
Por Emilio | 10 de Diciembre 2006 a las 07:41 AM