Nicaragua al parecer ha decidido, tras 16 años, volver al sandinismo. Muchos no se explican cómo un demagogo (entre otras muchas cosas) como Daniel Ortega puede adquirir la mayoría simple de los votos. La respuesta, en gran parte la tiene Arnoldo Alemán, ex presidente nicaragüense y probable pariente de Jabba el Hut.
Conocí a este señor en 1996, cuando hacía campaña en Miami. Le entrevisté unos minutos antes de una cena, y me llamó profundamente la atención su voraz apetito. Antes del banquete estaba picando varios aperitivos y tomándose un coctel. También me sorprendió que lo hiciera con tanta naturalidad frente a un periodista. Alemán fue elegido y procedió a saquear el país: Transparencia Internacional dice que se embolsó 100 millones de dólares, algunos periodistas apuntan a 250 millones.
La primera reacción es que sorprende la eficacia de la venalidad. El presupuesto total de Nicaragua en 2001 era de 420 millones de dólares (ingresos). Si utilizamos la cifra de expolio más conservadora, Alemán se zampó el 10 por ciento de los presupuestos nacionales para su enriquecimiento personal durante su mandato de cinco años.
Quizá no se le hubiera hecho mucho si el siguiente presidente, Enrique Bolaños, se hartara del control de Alemán sobre el partido de ambos, empezando una serie de sucesos que acabaron con el procesamiento de Alemán. Ahora, con el guiño de una jueza, Alemán goza de libertad citadina: es decir, tiene un permiso de circular libremente por toda Managua. Estoy seguro de que hay gente pudriéndose en las cárceles de Nicaragua por haber cometido delitos menos graves. La oposición se enardeció tanto que si no hubiera sido por una amenaza velada de Estados Unidos, Bolaños hubiera sido depuesto.
Todo esto puede causar que la gente se encoja de hombros y diga que es un caso más de corrupción en América Latina. Pero el ejemplo de Nicaragua es único por la transición del comunismo light de los sandinistas a la democracia en 1990. Como los sandinistas siguieron siendo una fuerza en potencia, el resto de los partidos se anunciaron como la única alternativa capitalista y democrática a los malvados sandinistas, que por su parte practicaron el inmovilismo dentro de su partido: Herty Lewites Rodríguez, el popular alcalde de Managua, se enfrentó a la cúpula del sandinismo sin éxito.
Después de 16 años de las opciones binarias, los nicaragüenses han optado por el mal conocido. El bueno por conocer se quedó en esa conjugación, por conocer.

Comentarios ( 1)
La situación de Nicaragua es rebeladora de la corriente imperante en Latinoamerica. Populismo de izquierdas. Todo el mundo sabe que Ortega no va a sacar a los nicaraguenses de la miseria, si acaso los va a hundir más, así como eliminará cualquier vestigio de democracia, pero el problema es que frente a "eso", no hay una alternativa "digna y honesta". Triste destino el de los latinoamericanos.
Por javier | 7 de Noviembre 2006 a las 02:34 AM