Cuatro días y pico en Nueva York, 34 kilómetros a pie. Eso no incluye los larguísimos pasillos de los museos ni tan siquiera las enormes caminatas de la estación de la Calle 42, que de pe a pa mide más de 500 metros. Y mejor ni comento las escaleras del metro, por lo menos 30 peldaños cada una, y lo tomamos casi 25 veces. Todo un workout.
La preciosa Nueva York nos trató de maravilla. El clima caliente para esta época, excepto hoy en la despedida, soleado y maravilloso. Aunque fuimos en temporada alta, el precio del hotel era relativamente razonable para la céntrica zona donde pernoctamos, al lado de Madison Square Park, en Broadway y la 25.
La noche del martes descubrimos un pequeño restaurante francés en el Soho, Country Café, toda una joyita. En fin, pese a las ampollas, hay que volver. Es una ciudad que no cansa, aunque agota físicamente.
