En Miami nos vamos a poner pronto a la moda, y los condenados por delitos sexuales con menores no podrán poner adornos de Halloween y les estará prohibido abrir la puerta a los niños que piden caramelos y chocolatinas la noche del 31. Este tipo de restricciones ya se lleva haciendo desde hace años en varios estados (como en Illinois) todo basado en la premisa de que los pederastas no tienen perdón de Dios.
La teoría, arraigada, es que los pederastas tienen la reincidencia en el alma, y que no pueden parar, es como una especie de adicción. Los datos revelan, como siempre, un panorama más complicado. Los paidófilos suelen reincidir mucho más si no se les ha atrapado, y en eso están al mismo nivel de reincidencia que los violadores, por ejemplo. Además, los que han sido procesados por un solo delito tienen una tasa de reincidencia bastante baja.
Eso no impide crear un registro de «delincuentes sexuales» para que los vecinos sepan. En muchos lugares si se te muda uno cerca, los vecinos recibimos un papelito con foto y todo. Lo que no explican es el delito cometido y qué tipo de perfil tienen (antisociales, desempleados, etc) con los detonantes que rigen este tipo de cosa. En resumidas cuentas, los registros son una especie de mancha negra que dan al traste con el concepto de la rehabilitación: si ya has cumplido tu condena, poner este tipo de cargas onerosas y tan públicas me parece desaconsejable.
En la página de la administración local, un buscador me dice cuánto se está gastando el gobierno en obras públicas, en mejoras al transporte, las últimas cifras de compraventa del barrio, la clasificación del suelo y cuántos delincuentes sexuales tengo a mi alrededor. En mi caso, tengo a uno a doscientos metros de casa.
Si verdaderamente se cree que los delitos sexuales con niños son graves (a mí me parece que lo son) y que la reincidencia es cuestión de tiempo (algo que se da a entender), los condenados deben estar toda su vida tras las rejas. Si no, cualquiera acaba en este tipo de registros, haciéndoles inservibles y un vehículo del ostracismo y del escarnio. Y para colmo, los niños comen menos caramelos.

Comentarios ( 2)
Estamos ante un tema sumamente delicado. En el fondo es una confrontación de derechos, si los delincuentes sexuales se les considera "enfermmos cronicos" y las estadisticas lo avalan, entonces las posibles victimas tienen derecho a "saber" que el "enemigo" vive en su entorno, por el contrario cualquier delincuente que haya redimido su condena, no debe estar expuesto a un linchamiento social permanente, o de cualquier otro tipo. Yo me inclino por las posibles victimas. Es una medida de seguridad aunque pueda parecer atroz.
Por javier | 1 de Noviembre 2006 a las 10:43 AM
1º que honor estar en tu circulo bloggero, aunque la direccion es www.kleffa.tk
2º aca no celebramos halloween, claro casi nevo ademas de que no es costumbre, aunque se popularisa gracias a la television...
3º en cuanto a la pedofilia... pues en este trabajo me he dado cuenta que lideramos la estadistica en delitos sexuales en el pais, resultante de las condiciones climaticas (no es mentira, llueve tanto que se mata el tiempo de alguna manera), preparacion de las personas (el indice de escolaridad es baja, por lo menos la secundaria) y costumbres de la zaona, la edad de iniciacion sexual es baja... (incluso yo cumpli los 18 y me di cuenta que era un criminal aunque ya llevava rato en ello), aunque el consentimiento legal para tener sexo con una menor es de 14 años, hay muchos casos de jovenes de 13 (pobres sujetos, que mala suerte tienen) aunque claramente las leyes son discriminadoras, porque la edad de consentimiento legal para que un hombre concienta el sexo anal, es de 18 años... aunque en la region de aysen, los jueces dan lo minimo a estos casos (aqui no hay larones, solo cacheros)
en mi opinion el abuso a un menor (asi de los 10pa abajo) si considero que mi pricesita tiene 7.... un tiro no viene nada de mal
Por gabriel otra vez | 2 de Noviembre 2006 a las 09:31 AM