Hace algunas semanas comenté el caso de mi nuevo vecino, y cuando mencioné sus gastos, se me olvidó calcular lo que serían verdaderamente sus impuestos sobre la propiedad.
Esto es algo que se debe tener en cuenta cuando se quiera comprar vivienda en Florida: los que no sean declarados residentes y los nuevos compradores son los que sufragan principalmente los impuestos sobre la propiedad.
En una maniobra parecida en incongruencia a la Ley de Arrendamientos Urbanos de España de 1946 1964, en 1995 se aprobó en referéndum una medida para evitar los aumentos drásticos de los impuestos sobre la propiedad. En ese año, se separó en dos el valor de la vivienda: el catastral (que sólo podía aumentarse con la misma tasa de la inflación) y el comercial. El comercial (o real) se aplicaría en dos casos: para nuevos residentes y para personas que compren la vivienda como inversión. En los demás casos, el valor catastral (o assessment value en inglés) es el aplicable para tasar viviendas y determinar los impuestos.
La normativa tiene sentido en mercados inmobiliarios tranquilitos, pero obviamente en el de Miami, no. Mi casa, tras ocho años de ampararse a la ley de congelamiento, tiene un valor catastral de 546 dólares por metro cuadrado. Mi vecino, que acaba de comprar su casa enfrente y la está alquilando a terceros, tiene un valor catastral en su casa de 1.341 dólares por metro cuadrado (en la compraventa, los precios catastrales y comerciales se ponen automáticamente a la par). El barrio sigue siendo el mismo, y francamente mi casa está en mucho mejor estado, pero eso no importa.
Encima, los propietarios que viven en sus viviendas tienen una exención de 25.000 dólares en el precio catastral a la hora del cálculo. Por lo cual, a final de año voy a pagar 7,72 dólares por metro cuadrado de casa en impuestos, mientras que mi vecino acabará abonando 24,29 dólares.
Y eso no es todo. Este noviembre hay un referendo que extendería la exención de residentes de sus viviendas de 25.000 a 50.000 dólares. De ser aprobado, yo acabaría pagando 1,33 dólares por metro cuadrado en mi casa. Mi vecino seguirá pagando unos 24 dólares, y probablemente más al tener que compensar el municipio el descenso en ingresos de mi parte.
Esto pasa en mi humilde barrio, pero para un macroejemplo, nos dirigimos a Gloria y Emilio Estefan. Compraron su mansión en Star Island en 1986, y actualmente está valorada en algo más de 15 millones de dólares. En 2004, el empresario turco Engil Yesil compró la mansión de al lado por 15 millones de dólares.
Yesil no tiene el nombre de los Estefan y tampoco tiene el mismo tamaño de mansión: la suya apenas mide 915 metros cuadrados, comparada con los 1.444 metros cuadrados de sus famosos vecinos. Pero eso no evita que Yesil tenga que pagar el doble de impuestos que los Estefan. Hasta para los ricos es injusto.
Venid, foráneos, y comprad muchas casas. ¡Tenemos playas! ¡Sol! ¡Nos bañamos en el mar todo el año!

Comentarios ( 1)
El problema de las normativas fiscales es que no se aprueban pensando en criterios de justicia o equidad, sino que dado su impacto inmediato en el bolsillo del contribuyente, se "apoyan" en razones electorales. Un "no residente" no vota, a demás siempre han pagado justos por pecadores. Es lo que hay
Por javier | 15 de Septiembre 2006 a las 10:23 AM