Un grupo de ciudadanos del sur de Florida han formado un comité que define con alarma el estado de los servicios y del costo de la vida en la zona, que cada vez se hace más inasequible. El resultado, dicen, es una serie de crisis que
desembocan hasta un punto donde las desventajas de vivir en el Sur de Florida superan todas las razones naturales, sociales y económicas para venir y quedarse aquí.Si continúan los patrones, la imagen es clara: nos convertiremos como Río de Janeiro. Espectaculares edificios de apartamentos en nuestras maravillosas costas acomodarán a los muy ricos durante unas semanas o meses al día, mientras que el resto vivirá en condiciones de vivienda, educación, transporte, sanidad y economía subestandar. El sur de Florida se ha convertido en un lugar estratificado.
Ahora que veo (a veces) la ciudad con los ojos de un forastero me sorprenden los enormes contrastes. El nuevo centro de bellas artes abre por fin sus puertas tras un costo de más de 300 millones de dólares (me han contado por ahí que en realidad es el doble, pero bueno). A dos manzanas está Overtown, el barrio más marginado de Miami, donde abunda la pobreza y hay bofetadas para dormir y vivir debajo de los puentes creados por las autopistas que cuatrisectaron al vibrante barrio en los años 60.
El viajero puede disfrutar de la belleza de Main Highway y Douglas Road en el majestuoso barrio de Coconut Grove, pero un giro equivocado en Douglas Road pasa, en cuestión de metros, de suntuosas mansiones a un ghetto light.
La autopista que conduce al Aeropuerto de Miami, punto de entrada de millones de turistas y en proceso de una renovación multimillonaria, atraviesa unos edificios de vivienda pública tan dilapidados que casi compiten con el Dresden de 1945, bombardeado por la aviación aliada.
El grupo pide visión de futuro a los políticos; antes encontrarán esa visión en el Club de los Leones que en la clase política de Miami. Estamos perdidos.

Comentarios ( 3)
En fin, ésas son las consecuencias urbanas del modelo económico neoliberal que con tanto éxito se está exportando desde Chicago al mundo entero. Creo que fue Paul Krugman quien lo definió como de "Camisas a cinco dólares y pistola en el bolsillo".
Por Alfredo | 27 de Septiembre 2006 a las 12:35 PM
Que no te extrañe, Miami es una ciudad de "inversores" y especuladores, y a demás las autoridades cuentan con la ventaja de que los "deseheredados" nunca se unen para reivindicar "gasto social ", pasan de la mera supervivencia a la marginalidad. Es un circulo cerrado. No existe tradición de partidos de izquierdas en USA, los democratas son una mera caricatura de los republicanos.
Por javier | 28 de Septiembre 2006 a las 05:11 AM
La clase política de Miami... No sé. ¿De verdad habría alguna clase política que escuchara un clamor ciudadano, fundamentado o no? Salvo, eso sí, para servirse de él como bandera y olvidarlo nada más llegar a una situación de poder.
Por Juvenal | 29 de Septiembre 2006 a las 02:09 PM