Por sexta vez en menos de tres años, estamos ante un aviso de huracán. Lo cual significa que se esperan vientos huracanados en mi zona en las próximas 36 horas. En las cinco anteriores, tres fallaron un poco (Frances, Jeanne y Rita), pero dos acertaron.
Ahora empieza la sicosis: largas filas en las gasolineras y supermercados, hasta que en pocas horas (calculo que para las 7 de la tarde de hoy) se agote el agua y el combustible. Entonces, a esperar.
El guión, cortesía del Centro Nacional de Huracanes, es el siguiente:
En estos momentos Ernesto como tormenta tropical está cruzando Sierra Maestra, y se calcula que salga de la isla esta madrugada cerca de cayo Coco.
Lo que no se sabe es lo que vaya pasara en esos 350 kilómetros de trayecto aproximado por el estrecho de Florida. Las aguas están calentísimas (31 grados centígrados) y no hay vientos adversos. Según reza el comentario del Centro Nacional de Huracanes, «estas condiciones favorecerían la posibilidad de que Ernesto se convirtiese en un huracán de categoría 2 o hasta categoría 3 antes de tocar tierra en la costa de Florida.
O quizá se disuelva, con estas cosas nunca se sabe.
Acabamos de ir a la compra y tenemos comida enlatada y agua. Por ahora, queda. El cielo está despejado, la calma parece chicha. Faltan 42 horas.


Comentarios ( 1)
pos... la calma chicha... siempre ha sido mala...
Por gabriel otra vez | 29 de Agosto 2006 a las 12:31 PM