La sicósis empezó temprano. Ya esta mañana en mi supermercado compré agua por capricho más que por necesidad. A las doce del mediodía empezaron las colas para comprar gasolina. A las cinco, algunas se agotaron. Mi amigo Alain hizo fila durante hora y media para llenar su depósito.
El agua embotellada se convirtió en material preciado, y en muchas tiendas se agotó gracias a la avidez innecesaria de los consumidores. Ahora nos toca esperar. Casi todas las oficinas cerrarán mañana, con una alerta de huracán (mañana y pasado no habrá clases, eso está ya anunciado). La mayoría de los canales inician su cobertura completa a partir de esta madrugada. Ernesto, Ernesto y más Ernesto. Con mucha agua, embotellada y atmosférica, eso sí.


Comentarios ( 1)
La importancia de llamarse ERNESTO. OSCAR WILDE nunca lo hubiera imaginado, y a demás parece EARNEST
Por javier | 29 de Agosto 2006 a las 06:27 AM