El otro día, mientras intentaba infructuosamente arreglar mi tejado por mi cuenta, fui a mi odiada tienda de menaje para comprar unos materiales. Pagué con tarjeta y la cajera me comentó: «No pareces un Emilio». Iba a comentarle irónicamente que estaba de acuerdo, que mi primer nombre de pila es un collar que a veces no me sienta nada cómodo. Pero obviamente los tiros no iban por ahí.
La señora se dirigía al hecho de que tengo la piel clara (más bien pálida), el pelo castaño y los ojos verdes. Al parecer eso no se ajusta a su imagen prototipo de un hispano. O para intentar ser un poco imparcial, un Emilio. Si ve fotos de Emilio Estévez o Butragueño se cae del taburete.
Pero nos pasa. Al ver a una persona la juzgamos, o para utilizar una palabra más fina, categorizamos según el colectivo aparente. Y como vivimos en sociedades obsesionadas con la categorización y definición, empujadas por los medios masivos y su interés de ponerle una etiqueta a todo, pues nada, es casi hasta normal.
Se me clasifica también por otros parámetros. Al ser español (o por lo menos nacido en España) debo por lo tanto ser marchoso , fumar o gustarme sexualmente la gente de raza negra. Eso me lo han dicho de una forma tan natural que me he quedado tonto.
Por último queda el concepto homosexual. No puedo serlo porque todos los gays, afirman, son afeminados, tienen buen gusto, son ordenados y les gusta Cher/Madonna hasta el punto de pagar una copiosa cantidad para ir a verlas en concierto.
O como dijo por aquí Javier, que nunca decepciona, representa tener algo de "agresivo", "inquietante" e "incómodo".
Tengo una amiga, a quien le digo mi «Rayito de sol», que dice estar maravillada conmigo, porque al vestirme, aparte de no hacer juego ni de casualidad, voy siempre algo arrugado. Y no soy vanidoso y sigo ávidamente la trayectoria de varios equipos de deporte profesional.
Esto, claro, no puede ser. Me salgo de los esquemas por lo cual siempre hay alguien que me dice que no cuaja, que no puedo ser español o gay del todo. No pueden ver que soy yo, rarito y con mis costumbres. Y la personalidad transciende los colectivos.

Comentarios ( 4)
Muy buen post, Emilio. Me encantó.
Y bueno, por si las dudas, ja ja, sí soy yo (el Ayotl) que estoy de vuelta y con blog nuevo.
Un abrazo.
Por Alfonso | 18 de Junio 2006 a las 12:00 PM
¡Alfonso! Ya te hacía perdido. Bienvenido de vuelta.
Por Emilio | 18 de Junio 2006 a las 01:53 PM
El hecho de que no "puedan clasificarte" ni encuadrarte en un estereotipo, debería incrementar tu vanidad. Ser diferente es ser mejor.
Por javier | 20 de Junio 2006 a las 12:39 PM
sabe Iñaki, a veces pienso que quien escribe este bolg y el tipo que chatea a veces conmigo....
Emilio realmente no pareces un Emilio
Por Gabriel(ito) | 24 de Junio 2006 a las 01:10 AM