El capitán Bob Bateman explica un episodio de entrenamiento en Fort Hood, Texas. Lo cuenta en el blog de Eric Alterman.
El soldado raso Ericsson era el típico joven estadounidense rubio de ojos azules. Un poco mayor que sus compañeros, a sus 22 años era el primer en contestar cuando les pedía una respuesta. En este caso, acababa de preguntar: «¿Qué harías?» al hipotético en el cual varios prisioneros pueden estar al tanto de una emboscada tendida por el enemigo a nuestra unidad a cierta distancia. Los prisioneros parecían ser civiles, aprehendidos en un pueblo en el cual, en este panorama teórico, se nos había disparado.«Dispararía a uno de ellos, señor, para ver si el siguiente hablaba", dijo Ericsson, con gesto perfectamente normal. El aula permaneció callada.
«¿QUÉ?» No fue una respuesta tranquila porque me había dejado de piedra. Nadie hizo nada para contradecirle, la clase estaba tranquila.
Ericsson repitió su respuesta, mirándome fíjamente a los ojos. «Dispararía a uno de ellos, señor. Y si eso no hacía hablar al de al lado, le pegaría un tiro a otro».
Cielo Santo.
«Ericsson...», empecé a contestarle para decirle lo equivocado que era, para sermonearle y explicarle no sólo las normas de guerra terrestre, sino también de que sería completamente antiproductivo además de ser ilegal e inmoral, pero me detuve. Si Ericsson piensa así...
«No, un momento...bueno, ¿cuántos piensan que es la respuesta correcta?» Me dirigiía al grupo entero, la mayoría de mi compañía. Después de unos segundos, la mitad levantó las manos.
Tenía mucho trabajo por delante.
Es curioso como la gente cae en mecanismos maniqueístas al razonar esta masacre. Es parte de la maldad moral de la guerra en Irak o sencillamente, como el viejo chiste de la madre superiora que no iba a ser violada por soldados, «la guerra es la guerra».
Pero esto obvia que al empezar todo esto Estados Unidos tenía el puesto moral, como primer democracia del mundo moderno y tras el 11-S. Con la invasión y las atrocidades, esta y Abu Ghraib entre las peores, queda demostrada la chapuza. Si se apoya todavía a esta guerra, cosa que yo no hago, tendría que preocupar mucho la enorme incompetencia demostrada.
Los soldados están así no solo por falta de entrenamiento ético, sino porque están cansados, constantenmente en una situación de asedio. La culpa se le suele atribuir al razonar esto «al campo» o a la «campaña», pero la situación no viene de la nada, sino de la ineptitud de la ocupación.
La otra cara del asunto, la que más pausa me da, es que esto ocurrió el 19 de noviembre. Si no hay responsabilidades, no sirve de mucho el ejército. Los marines dicen que no se equivocaron, pero admiten haber indemnizado a las familias de las víctimas para quedar bien. Se quedan tan anchos al decirlo. Y esto se encubrió en el Pentágono durante meses.
Un capítulo deprimente más. Cuando se piensa que Bush y su equipo no puede meter la pata más, viene maravillosamente con obstinación y fuerza moral desplazada a demostrarnos que sí.

Comentarios ( 1)
El ejercito americano y britanico estan en un autentico avispero y a merced de ataques indiscriminados de la guerrilla/s irakies.
Bush padre fue más inteligente. Irak pude ser un segundo VIET NAN, pero eso no deslegitima a USA por haber depuesto a SADAM HUSSEIN, UN GENOCIDA.
Por javier | 4 de Junio 2006 a las 07:13 AM