Lo que sorprende de esta película sobre la transexualidad es su enorme convencionalidad. Sabrina rescata a un chico en apuros que desconoce que es su hijo, y se mete en un viaje descabellado con él. Una road movie típica, con indios y todo (el pobre Graham Greene, obligado a desempeñar ese papel hasta la tumba) que demuestra que la protagonista quiere vivir en paz como una señora cuarentona. El unico detalle es que Sabrina, interpretada con una dignidad aplastante por Felicity Huffman, ha nacido hombre. Y el chico que lleva en su coche no sabe que el padre que le engendró es el que ahora va al volante vestido como una mujer tradicional.
Tras varios guiños a otras películas (roban una pequeña secuencia de Priscilla, la que Terence Stamp se sienta a ver las estrellas con Bill Hunter), la cruda realidad de Sabrina se asoma en su desesperación.
Ha tenido que esperar años hasta la ansiada operación final, y de repente el bisturí se queda en agua de borrajas porque su sicóloga le exige que resuelva el tema del hijo perdido. Todo se salda en casa de los padres neuróticos, quizá la pareja más curiosa en los anales de la cinematografía: Fionnula Flanagan (la criada de Los otros) con Burt Young (el inepto cuñado de Rocky).
Transamérica comparte las ambiciones sencillas de su personaje principal y sólo quiere ser feliz. Al final, siendo esto Hollywood, lo logra con un final tan convencional y digno como la misma Sabrina. Pero se lo merece.

Comentarios ( 2)
Cambiar de sexualidad implica cambiar de personalidad, de sensibilidad. Mucho cambio, muchos problemas, eso si que debe de ser una road movie a ninguna parte.
Por javier | 20 de Abril 2006 a las 10:16 AM
Es de esas películas que las tengo en la mira para verlas. Sobre todo por la actuación de la Huffman. Digo, vi los trailers y ya desde ahí sorprende.
Saludos.
Por Alfonso | 20 de Abril 2006 a las 11:06 AM