Hasta hace muy poco me jactaba de tener un seguro de casa bastante bajo. Me suponía, muy ingenuamente, que era porque vivo en un barrio humilde de Miami y claro, mi propiedad no valía tanto.
El gozo se fue inmediatamente al pozo cuando vino el sábado el chico que me limpia(ba) la casa, que gracias a esas cosas tan graciosas que tiene la vida, también es agente de seguros.
Resulta que durante nueve años hemos tenido una póliza casi inservible, diseñada para caseros. Y no cubre huracanes. Nadie en la agencia nos lo había dicho. Ni siquiera cuando declaré el siniestro por el boquete que me ha dejado Wilma.
Los nuevos costos: seguro de casa: $1.239 al año. Seguro para huracanes: $1.415. Si a esto se le añade el seguro de automóvil y de vida ($2.232). A esto hay que añadirle lo que pago por seguro de enfermedad ($1.344), que no incluye visitas al médico ni medicinas ($15 y $10 por cada una, respectivamente). Si ponemos que cada año voy al médico cinco veces y me da seis recetas, el gasto sube a $1.500 al año.
Gracias a la desbocada responsabilidad civil, vivir en zona de huracanes y demás, al año pagaré 6.230 dólares en seguros. Y en estos últimos 12 meses he tenido que hacer uso de todos excepto de uno. Qué horror.

Comentarios ( 1)
Lo que más asusta de USA es que solo con unos ingresos medio altos puedes disfrutar de una relativa tranquilidad, pero que pasa con los que solo tienen ingresos de supervivencia? y que porcentaje de la población representa esta gente, donde queda el sueño americano, o mejor dicho cuanta gente vive en la pesadilla americana, pese a trabajar duro y honradamente.
Por javier | 20 de Abril 2006 a las 10:26 AM