En la oficina me he convertido en el hombre-suceso, porque me pasan cosas bastantes raras y las cuento. El episodio de hoy consistía en las ratas que tengo en casa. Después de varios meses infructosos poniendo trampas y demás, me decidí llamar a un servicio de exterminación.
Dos días más tarde, ya voy por seis ratas atrapadas. Cuento la anécdota en la redacción, y por fin me llega mi merecido, el burlador burlado:
-Emilio, me parece muy difícil de creer lo de las ratas...-dijo con voz ingenua.
- ¿Por qué?
- Porque donde hay víbora no hay ratas.
Ay. Pero me ha hecho sonreír.

Comentarios ( 3)
Ja ja ja, muy buena la historia. :P
Por Alfonso | 16 de Abril 2006 a las 12:10 PM
Me encantó!
Por Isis | 17 de Abril 2006 a las 05:18 PM
Con amigos como esos ...xDD
Por Vic | 22 de Abril 2006 a las 01:45 PM