En 1983, a los 15 años, visité la Serranía de Cuenca y me quedé prendido de la espectacular Hoz de Tragavivos, un pequeño pero precioso cañón a 160 kilómetros de Madrid.
Desde entonces, otros desfiladeros y gargantas me han hipnotizado: el cañón del Artibonito entre Haití y Republica Dominicana, el Gran Cañón del Yellowstone, el Gran Cañón del Colorado, Hells Canyon y los cañones del Río Green.
Sueño con visitar Yarlung Tsangpo, el más profundo de la tierra con casi 5.000 metros. Y otros más cercanos y asequibles, como la Barranca del Cobre, Colca y Cotahuasi.
Pero el Valle Marineris de Marte se lleva la palma: Tiene una longitud superior a los 4.000 km y una anchura que llega a los 700 km. En algunos puntos la altura de sus paredes alcanza los 10 km de alto.
Aparco ese sueño entre los menos posibles por el momento, pero gracias a la nueva funcionalidad de Google Marte, por lo menos se puede suspirar un poco navegándolo.


Comentarios ( 2)
Gracioso que lo menciones. Ayer estaba justamente viendo el Google Mars por casi las mismas razones que tú. Sólo que mi fascinación es con las montañas. Entonces ya sabrás que el Monte Olimpo...
¡Saludos!
Por Alfonso | 15 de Marzo 2006 a las 11:34 AM
La sensación de grandeza suele empequeñecer nuestros problemas del alma, pero luego siguen ahi
Por javier | 16 de Marzo 2006 a las 05:01 PM