Suelo ser muy correcto, tengo por lo general formas exquisitas, pero ya las estoy perdiendo en mensajero con la gente que me añade a su lista.
Son los que ven esta página y me añaden a su mensajero para chatear. Pero el caso es que no se acuerdan cuando me ven, y después de abordarme en frío, me preguntan: «¿quién eres?».
Después de una degeneración lenta de buena educación, mi contestación ha pasado de ser una «pues me llamo Emilio y tal...» a un cáustico «¿por qué me has añadido?»
No es muy buena etiqueta y quizá deba desarrollar un protocolo más pedante y elaborado, pero menos de mala leche.
Lo gracioso es que se lo acabo de decir, así, cortante y chulesco a una persona, y la respuesta ha sido: «¿Qué tiene de malo añadirte?»
Suspiro. Es como otra persona de mi pasado lejano, que insiste en hablar conmigo y no se lleva la indirecta más bien directa de que no me interesa. Conozco a mucha gente mediante el MSN, y me comunico con mucha gente más, pero a veces puede llegar a ser una cruz.

Comentarios ( 3)
Esta visto que al final hay que volver a lo clasico. Conocer a la gente en vivo y en directo, bien por que te la presenten o tener la osadia de presentarte tu mismo. La gente "virtual" no es real, es más ni tan siquiera es "gente"
Por javier | 2 de Abril 2006 a las 03:42 AM
No estoy de acuerdo. A veces hay que lanzarse. Se conocen personas maravillosas por internet y no se puede meter a todo el mundo en el mismo saco. Aunque es verdad que hay veces que hay persona que te desespera.
Por Jose | 3 de Abril 2006 a las 01:59 PM
Hombre, José, claro que hay que lanzarse. Pero a veces ese camino tiene piedras. Javier, hay más cosas fuera del barrio o municipio, te lo juro.
Por Emilio | 4 de Abril 2006 a las 09:32 AM