Confieso que tuve problemas para reclutar a gente para ver Match Point. La combinación del errático Woody Allen dirigiendo a los insípidos Scarlett Johansson, Emily Mortimer y Jonathan Rhys-Meyers fue suficiente para espantar a amistades y sembrar la duda. Casi no fui, pero menos mal que le dediqué las dos horas.
Cuanto menos se sepa por adelantado de esta película, casi mejor.Pero aquel que espere al absurdo o neurasténico Allen, se va a llevar una enorme sorpresa. Este es el Woody Allen sulfúrico, con la válvula del cinismo a todo dar, haciendo que filmes anteriores como la corrosiva Rosa púrpura del Cairo parezcan un ejercicio sentimentaloide.
No le quisieron dar el dinero en The Hamptons y transplantó su idílico Nueva York a Londres, convirtiendo la ciudad en algo que no es: sempiternamente risueña e inocente.
Aunque Rhys-Meyers me irrita con su papel de tenista trepa (con el pelo teñido parece una versión británica de Joaquin Phoenix), es una de esas personas que no sabe dónde va a llevar su ambición estudiada. Johansson me parece un horror, pero no hunde la película.
A veces la trama inteligente, adulta y ágil le queda un poco grande al elenco, pero Allen sabe lo que quiere contar y lo hace bien, en una lección de brevedad y manejo del paso del tiempo para otros directores que cada vez se explayan más.
Match Point no es perfecta, pero la secuencia final en la que el detective tiene un sueño ata todo súmamente bien. No cuento más, vete a verla y la comentamos.

Comentarios ( 2)
el mensaje de la pelicula es universal. La suerte conduce nuestras vidas más allá de lo que quisieramos, para bien y para mal. Somos un jugete en manos del destino, lo dijo alguien importante hace quinientos años o mas.
Por JAVIER | 19 de Febrero 2006 a las 09:34 AM
Muy de acuerdo con tu crítica. Me cansa Woody Allen (director) cuando repite una y otra vez su personaje de Woody Allen (actor), pero me sorprende agradablemente en películas como ésta.
Por Alfredo | 19 de Febrero 2006 a las 10:47 AM